CLAUDIO FANTINI
Para muchos, su asenso en la política se explica sólo por su influyente familia, propietaria del diario más importante de Colombia. Es sobrino nieto del ex presidente Eduardo Santos Montejo y primo hermano del vicepresidente Francisco Santos Calderón. Pero la verdad es que, en lugar de conformarse con figurar en el directorio de El Tiempo, Juan Manuel Santos hizo periodismo de buen nivel y se preparó duro para integrar la elite dirigente de su país.
También es un error pensar que las razones de su triunfo en la elección presidencial están sólo en la popularidad de Álvaro Uribe y en su propia gestión como ministro de Defensa, durante la cual se dieron los golpes que convirtieron a la vieja y envilecida guerrilla de Tirofijo en una desvencijada banda en fuga. Por cierto, bajo su dirección se produjeron triunfos demoledores como la muerte del comandante Iván Ríos, la captura de Karina, el bombardeo que acabó con Raúl Reyes y la espectacular Operación Jaque, que liberó a Ingrid Betancourt y otros catorce cautivos de las FARC.
Pero los aportes de Santos a la transformación de Colombia en el país de los logros más admirables de la región comenzaron en el gobierno liberal de César Gaviria, del que fue secretario de Comercio. Allí empezó a impulsar tratados de libre comercio, varios de los cuales pudo concretar como Ministro de Hacienda del gobierno conservador de Andrés Pastrana. Esos fueron los primeros pasos hacia la diversificación de las exportaciones que sustenta el crecimiento económico de un país que ya no vende al mundo sólo café y petróleo.
Tiempo atrás, se hablaba de "colombianización" para describir el proceso por el cual un país es carcomido por el narcotráfico y la violencia armada. Colombia era sinónimo de carteles como los de Medellín y Cali, con Pablo Escobar y los hermanos Rodríguez Orejuela siendo los mafiosos más opulentos del planeta. Padecía además decenas de guerrillas y cientos de bandas paramilitares y escuadrones de la muerte.
Aquel Estado fallido dio paso a este país de grandes logros. El país en el que un matemático y filósofo llegó a la alcaldía de Bogotá y transformó esa urbe caótica en la ciudad más ordenada de la región. Ese mismo personaje lúcido y excéntrico, que se llama Antanas Mockus, protagonizó una campaña electoral de estupendo nivel en la que ganó otro de los autores del milagro colombiano: Juan Manuel Santos.