LA HABANA | AFP, AP Y EL PAÍS DE MADRID
El prisionero de conciencia cubano Orlando Zapata Tamayo murió tras pasar 85 días en huelga de hambre. Los disidentes acusaron al Gobierno de permitir su muerte y Raúl Castro lamentó los hechos.
"Es una terrible tragedia, la muerte de Orlando fue perfectamente evitable. Puede considerarse que ha sido un asesinato con ropaje judicial", declaró ayer Elizardo Sánchez, presidente de la Comisión de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional (CCDHRN).
El disidente cubano dejó de ingerir alimentos sólidos a principios de diciembre, en protesta por lo que describió como continuas golpizas de los guardias y otros abusos en prisión. Murió a primera hora de ayer. En una declaración sin precedentes, el presidente Raúl Castro habló del fallecimiento.
"Castro lamentó la muerte del preso cubano Orlando Zapata Tamayo", decía una nota colocada en el portal oficial Cubadebate y luego difundida por Cancillería.
Las autoridades cubanas casi nunca comentan sobre las actividades de los disidentes, que consideran que son ilegítimos y una creación de Washington. Supuestamente en respuesta a una pregunta de periodistas brasileños que acompañan al mandatario Luiz Inácio Lula da Silva, Castro dijo que "no existen torturados, no hubo torturados, no hubo ejecución. Eso sucede en la base de Guantánamo``.
El presidente de la CCDHRN afirmó, sin embargo, que las autoridades dejaron que Zapata agonizara durante semanas en celdas de aislamiento sin darle una atención médica adecuada. Sánchez explicó que desde hacía días el estado de salud del activista era sumamente grave y denunció que las autoridades esperaron hasta hace una semana para trasladarlo al hospital de la prisión del Combinado del Este, en La Habana, desde la cárcel donde cumplía sentencia en Camagüey.
"Sólo a última hora fue ingresado en el Hospital Hermanos Almeijeiras, cuando ya era tarde", dijo Sánchez.
Zapata, de 42 años, fue detenido en 2003 en el marco de la redada que llevó a 75 opositores a prisión acusados de conspirar con EE.UU.. Las condenas fueron muy altas, hasta de 28 años de cárcel, pero Zapata en realidad no pertenecía al llamado Grupo de los 75, sino que fue sentenciado a tres años de prisión por desacato, desorden público y desobediencia.
Fuentes del movimiento de Derechos Humanos aseguraron que, debido a su actitud de desafío a las autoridades en prisión, fue acusado de nuevos "delitos" y así fue sumando condenas de hasta casi una treintena de años.
"Mi hijo perdió la vida, un asesinato premeditado. Mi hijo ha sido torturado en todo el tiempo que ha estado por las prisiones, ha sido objeto de sufrimiento para esta familia. Con mi dolor profundo, pido al mundo que exijan la libertad de los demás presos", dijo Reina Luisa Tamayo, madre de Zapata, en el blog Generación Y -de la disidente Yoani Sánchez- en una grabación en la que no se le veía el rostro.
Oswaldo J. Paya, del Movimiento Cristiano Liberación y premio Sakharov de los Derechos Humanos del Parlamento Europeo en 2002, también realizó una denuncia.
"Con su huelga de hambre reclamaba un trato más digno y más humano para él y para todos los prisioneros. La respuesta del Gobierno de Cuba, como siempre, fue la arrogancia y el desprecio, esa arrogancia fatal que también es criminal", expresó en un comunicado que envió desde La Habana.
Por decisión de Reina Luisa Tamayo el entierro se realizó en la localidad oriental de Banes, al este de La Habana.
Hasta ese momento, en la capital del país otros ex presos políticos y opositores se congregaron en un "funeral simbólico" en la casa de una de las líderes del movimiento de Damas de Blanco, que son esposas de prisioneros. "Hemos perdido a un compañero valioso, prácticamente lo han dejado morir, en un acto atroz por parte del gobierno cubano. Lo conocí, estuve con él en una prisión de La Habana. La democracia está de luto", manifestó Carmelo Díaz, del grupo de los 75.
Desde el exterior, algunas organizaciones del exilio cubano reclamaron ayer a la comunidad internacional que incremente su presión sobre el gobierno de Cuba para que libere a los 200 presos políticos que estima que tiene.
"Espero que este tremendo sacrificio levante la conciencia de la comunidad internacional sobre las dimensiones de los crímenes que están teniendo lugar en Cuba", dijo el secretario general del Directorio Democrático Cubano, Orlando Gutiérrrez, quien señaló que la reciente muerte "va a inspirar al pueblo a aumentar su resistencia y a continuar en su lucha por la libertad".
"Debe existir un reclamo unánime de la comunidad internacional por la libertad de los presos políticos y creo que los gobiernos de España y Brasil, en lugar de darle facilidades a esta dictadura, deberían ser quienes encabecen ese reclamo", consideró Gutiérrez.
En el Congreso de Estados Unidos, la representante cubano-estadounidense Ileana Ros-Lehtinen, mencionó que "la comunidad internacional tiene que demostrar solidaridad con los presos políticos cubanos y comprender que Cuba es un lugar donde héroes del calibre de Zapata Tamayo son encarcelados por simplemente buscar la democracia y la libertad".
Lula está en Cuba
La muerte de Zapata tuvo lugar pocas horas antes de que aterrizara en La Habana el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, en una visita oficial que estará centrada en los negocios bilaterales: Brasil es el cuarto socio comercial de Cuba. En vísperas de su llegada, 50 presos políticos cubanos le pidieron por carta a Lula que gestione su libertad ante los hermanos Castro.
Denuncian la detención de 30 opositores antes del funeral
Más de 30 opositores al Gobierno cubano fueron detenidos temporalmente o retenidos en sus casas por agentes de seguridad para evitar que acudieran al funeral del preso político Orlando Zapata, denunció un activista de derechos humanos.
"Alrededor de 30 disidentes han sido detenidos entre martes y miércoles en varias ciudades (...). También algunos retenidos de manera arbitraria en su casa, o sea sin orden judicial, para evitar que la gente vaya al velorio", dijo Elizardo Sánchez, portavoz de la ilegal Comisión de Derechos Humanos (CCDHRN).
Sánchez precisó que las detenciones se reportaron en la provincia de Holguín -donde residía Zapata, 830 km al este de La Habana- y en otras provincias como Santiago de Cuba, Guantánamo, Las Tunas y Camagüey (todas en el este) y en la ciudad de Placetas, al centro.
Según la CCDHRN, Zapata es el primer preso político que muere en las cárceles cubanas desde que falleció en 1972 el opositor Pedro Luis Boitel.
La oposición cifra en unos 200 los disidentes presos, pero el gobierno cubano niega que existan presos políticos y los considera mercenarios de Estados Unidos.
Amnistía Internacional dijo que "es una terrible muestra de la continua represión política a los disidentes en Cuba". AFP
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