Un bromista dijo que Uruguay es el mejor lugar para esperar el fin del mundo, ya que aquí hasta eso tendría lugar diez años más tarde que en el resto del planeta. ¿Será también el mejor lugar para esperar el fin del petróleo?
Brasil halla enormes yacimientos. Otros los buscan afanosamente. Hay países que ven alarmados cómo se achican sus reservas de petróleo y gas natural. Pero Uruguay se ha tomado su tiempo. Como si ya tuviera amplias posibilidades energéticas y lo del oro negro pudiera esperar. Finalmente, el ministerio de Energía y las autoridades de Ancap, han anunciado que un consorcio de tres empresas petroleras realizará una prospección en la plataforma continental uruguaya en busca de petróleo y gas natural. Claro que es oportuno agregar que si a raíz de esta búsqueda se encontraran indicios, la explotación petrolera sería un proceso que comenzaría al menos dentro de cinco años.
En 2010 se cumplen 102 años de las primeras perforaciones uruguayas, hechas en Cerro Largo. Siguieron en otros Departamentos y en 1947 el padre Améndola dijo haber hallado oro negro. Se dice que en otros puntos también se ubicó petróleo pero que por alguna razón ello se disimuló. Por ejemplo, en Canelones, en la década del cincuenta, un pozo exitoso, por alguna razón fue declarado seco y como para evitar dudas, se lo selló con cemento.
La búsqueda en la plataforma continental marítima se desarrolló a partir de la década del setenta. Luego de los primeros intentos, el tema languideció hasta la presidencia de Jorge Batlle, cuando el 22 de enero de 2002 Ancap suscribió un acuerdo con una empresa que haría relevamientos asumiendo todos los costos. Esta labor tenía un plazo con vencimiento. El plazo fue renovado varias veces, hasta julio de 2005. El asunto es que sólo se hizo la búsqueda en el 10% del área prevista, con resultados negativos, pero con indicios de que el subsuelo podría contener yacimientos. Llegado el llamado gobierno "progresista", el tema petrolero fue retomado, aunque de manera singular: buscando en el mar territorial argentino, en una alianza de Ancap con Repsol y Enarsa. También taladrando en un lugar asombroso: territorio venezolano.
En septiembre de 2007, un alto jerarca de Ancap anunció que en enero o febrero de 2008, "luego de culminar tres etapas de investigación, se sabrá si Uruguay cuenta con petróleo o gas en su plataforma". De ese vaticinio, hace dos años y lo que tenemos es una nueva etapa de investigación. El mismo jerarca, a mediados de 2008 dijo: "continúo afirmando que las perspectivas siguen siendo muy interesantes, pero con eso no quiero afirmar que tenemos petróleo".
En otras naciones se siguen ensayando alternativas para generar energía. También vehículos híbridos a nafta y electricidad. Están los que funcionan con hidrógeno y el sistema de células de combustible. En Uruguay, ese rumbo fue tomado nada menos que en 1923 cuando José Batlle y Ordóñez y algunos amigos, prestaron sus automóviles para demostrar que podían funcionar con un combustible que en un 50% era nafta y en otro 50% alcohol nacional. Recién más de ochenta años después, luego de hablarse largamente de combustibles derivados de productos locales, se está publicitando como una gran cosa la adición de un porcentaje pequeño de elementos biológicos, a naftas y gas oil.
Tenemos la suerte de que el precio internacional del petróleo se apeó de los valores astronómicos que llegaron a más de cien dólares el barril, al tiempo que el inefable Hugo Chávez le prometía petróleo sin fin al presidente Vázquez. Pero no hay que dormirse, ya que el del petróleo hace rato que ha demostrado ser un mercado volátil y todo puede mutar rápidamente. Al paso que vamos, puede ocurrir que si algún día, dentro de un lustro o más, se hallan yacimientos de hidrocarburos, para ese entonces el petróleo, a escala global, ya haya sido sustituido como combustible esencial. Otra posibilidad sería que fueran los últimos yacimientos del mundo y que valieran una fortuna.
Como Uruguay, no hay.