Obama y el problema con los Kirchner

CLAUDIO FANTINI

Hasta para declarar la guerra hay que ser diplomático", dijo Otto von Bismarck. La razón del "canciller de hierro", quien obviamente sabía de guerras, se ve en el hecho de que la diplomacia impone formas de canalizar las críticas.

Eso fue lo que no hizo Arturo Valenzuela en Buenos Aires, al decir que falta seguridad jurídica en Argentina. Por eso el gobierno de Cristina Kirchner estalló en indignación y abrió fuego retórico de grueso calibre contra el enviado de Washington.

El kirchnerismo lo vio como una afrenta, porque sabe que si Barack Obama no tuviera una impresión decididamente negativa del gobierno argentino su encargado de asuntos latinoamericanos hubiese sido menos directo y más diplomático.

Valenzuela incurrió en una torpeza al resaltar el año 1996 como gran momento de la seguridad jurídica, ya que la Ley de Convertibilidad tenía aspectos de dudosa constitucionalidad, entre otros fallos. No obstante, la desmesurada reacción del gobierno tuvo que ver con el rencor que le causa la indiferencia de Obama hacia la presidenta. En varias oportunidades, la diplomacia argentina solicitó reuniones que el jefe de la Casa Blanca nunca concedió. Los dichos de Valenzuela fueron la gota que colmó el vaso.

En todo caso, la cuestión de fondo es el significado del incidente. Arturo Valenzuela es un importante académico, con doctorados y maestrías, una licenciatura de excelencia y cátedras en Georgetown, Oxford, Sussex y Florencia. Pero lo importante es que sus teorías sobre las democracias latinoamericanas inspiraron a la coalición de centroizquierda chilena que lleva veinte años en el gobierno.

En su visión, uno de los flagelos de las democracias es el liderazgo personalista. Para conjurarlos, llegó a proponer el reemplazo del presidencialismo por el parlamentarismo. La ecuación es simple y contundente: a mayor poder concentrado, mayor debilidad de las instituciones; ergo, menor seguridad jurídica.

Esa concentración personalizada y vertical es lo que ve la administración Obama en el matrimonio presidencial argentino. Por eso su enviado no tuvo en cuenta la recomendación de Bismarck sobre la diplomacia cuando pasó por Buenos Aires.

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