Socialistas ¿los de antes?

Ricardo Reilly Salaverri

Los que peinamos canas vivimos el desafío cotidiano de adaptarnos a realidades sociales que no nos resultan comprensibles, ni aceptables y a actualizarnos diariamente con técnicas y aparatos nuevos acompañados de folletos que no tenemos entusiasmo por leer.

Muchas veces en las convocatorias nacionalistas escuchamos decir a los tribunos de ocasión "en el pueblo no tenemos enemigos sino orientales que piensan distinto". Es un sentimiento noble madurado al amparo del amor entrañable por lo nacional. La patria eterna.

Dentro de este estado del alma jamás abdicamos de las convicciones que nos son caras, muy particularmente del respeto por la experiencia humana y de algo que es invalorable: manejarse con la realidad y sentir los mandatos que sin querer nos envía diariamente, desde la profundidad del ser, el sentido común.

Con lo dicho, está claro que no podemos ser solidarios con las utopías irrealizables, entre las que revista el socialismo.

El socialismo no existe en el orden natural y perceptible de las cosas. Lo que el ser humano puede con su inteligencia es atenuar las diferencias desde el gobierno, pero, la igualdad social hecha al barrer es sencillamente inviable.

Comentaremos algo sobre temas laborales.

El primer catedrático universitario de legislación laboral, antecedente del actual Derecho Laboral, fue Emilio Frugoni, fundador del Partido Socialista uruguayo, nucleamiento que permanentemente, tras la muerte de su fundador, se ha reiterado en su rechazo a la social-democracia y en su filiación leninista. Y, es fácil advertir que en buena medida numerosos doctrinos de la materia laboralista han pertenecido o pertenecen a las distintas fracciones del conglomerado electoral denominado Frente Amplio, desempeñándose en muchos casos al servicio de las organizaciones sindicales, nucleadas actualmente en la central Pit-Cnt, cuya militancia política y vinculación con el gobierno frenteamplista, instalado en el año 2005, por evidentes eximen de cualquier otra consideración.

Naturalmente que en una sociedad libre como la nuestra cada uno puede pensar, expresarse y actuar como le plazca, disfrutando llegado el caso de la libertad de cátedra, en la medida que respete al Estado de Derecho y los derechos de los demás.

No obstante, es importante tener presente lo que viene de expresarse ya que la llamada doctrina laboralista tiene entre nosotros un contenido ideológico en algunos casos muy acentuado y, como enseña el profesor español Montoya Melgar, por doctrina ha de entenderse el Derecho que crean los profesores. Con lo que se quiere destacar que la doctrina en el caso que nos ocupa, imbuida en oportunidades de una fuerte influencia de determinadas corrientes ideológicas, puede a veces hacer ver como legal o lícito, lo que lo es no a partir de lo que las normas dicen, sino de lo que a las normas se les hace decir. Cuestión que sucede en el actual gobierno.

Dentro del socialismo post-Frugoni, personalidad respetada como pocas, se ha visto de todo. Los ministros Díaz, Gargano y Tourné, son perlas del rosario. Han cambiado al Ministro del Interior. Cuando se precisa retornar a la seguridad nacional y un orden público razonable perdido, a quien designa el gobierno ha sido mano derecha del máximo líder sindical oficialista, el ministro Bonomi. El del vale todo y las ocupaciones.

¿Qué puesta del orden público se puede esperar?

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