PARÍS | NEWSWEEK
El secuestro de ejecutivos durante algunas horas y otras medidas violentas son llevadas a cabo por sindicatos franceses como reacción ante la crisis que obliga a empresas a reducir gastos y el número de empleados.
Los trabajadores en distinos países pueden tener motivos para estar enojados ante la crisis. Pero, pocos expresan su frustración como los franceses. En las últimas semanas, trabajadores de fábricas que enfrentan reducciones salariales y despidos en algunas de las más grandes empresas del mundo, han tomado como rehenes a ejecutivos y directores de recursos humanos durante 36 horas. En la planta de Sony, situada en el suroeste de Francia, empleados furiosos bloquearon el acceso a la planta industrial con ramas y troncos de árboles y retuvieron a los jefes durante una noche hasta que se reanudaron las negociaciones en una seccional policial. En otro caso de secuestro de empresarios, 48 empleados de la planta de Caterpillar, en Grenoble, impidieron durante 24 horas que cuatro ejecutivos abandonaran el lugar, y habrían utilizado los celulares de éstos para hacer llamadas amenazantes a los familiares.
La pena por secuestro es de cinco años de cárcel, pero las autoridades todavía no han procesado a nadie. La mayoría de las empresas no presentaron denuncia penal contra los autores de las acciones, y han otorgado concesiones como es el caso de mayores montos por despidos. Caterpillar, es una excepción, ya que se presentó ante la Justicia, después que trabajadores tomaron a sus ejecutivos como rehenes.
El fenómeno que ocurre en Francia es, en gran medida, la consecuencia de la inusual estructura de los sindicatos. Hace varias décadas, el gobierno francés otorgó a un puñado de sindicatos una serie de poderes redituables, como es el caso de la autorización para administrar programas jubilatorios, así como el derecho de negociar en nombre de los trabajadores franceses, tanto en el sector público como en el privado. Desde ese tiempo, los sindicatos han tenido estabilidad financiera, pese a no contar con alto número de afiliados que pagan su cuota. Debido a que los beneficios de la afiliación se hacen extensivos a quienes no son miembros de los gremios, los trabajadores han tenido pocos incentivos para afiliarse. Por tanto, contrariamente a lo que se cree en general, Francia es el país menos sindicalizado del mundo desarrollado: solo el 8% de los trabajadores está afiliado, en comparación con 11,6% en Estados Unidos y 28% en el Reino Unido, que son los supuestos bastiones del capitalismo contrario a los sindicatos. En Francia, los afiliados a los sindicatos son los trabajadores más radicales, que tienen en su pensamiento las formas más agresivas de protesta.
Muchos políticos franceses escuchan los reclamos de los sindicatos.
La toma de empresarios como rehenes prevaleció en la década de los `70, pero luego desapareció con el transcurso del tiempo. El presidente Nicolas Sarkozy introdujo leyes que garantizarían un mínimo de servicios ante la eventualidad de una huelga en sectores como el transporte. "Ahora, cuando hay una huelga, nadie se da cuenta", proclamó. Esa declaración, que en gran medida es cierta, fue un desafío para los sindicatos que buscaron concitar la atención. Cuando estalló la crisis, volvieron las tomas de rehenes.
Un mes pautado por la agresión
A comienzos de abril, hubo otro estallido de furia de trabajadores en Francia, en esa oportunidad contra Francois-Henry Pinault, el magnate y jefe ejecutivo de una cadena de tiendas y empresa de productos de lujo, quien fue rescatado por la policía antimotines, después que los trabajadores que protestaban contra la reducción de personal, rodearon su vehículo y bloquearon la salida de la empresa con tachos de residuos.
Por su parte, empleados de la planta de la empresa 3M, en Pithiviers, en la zona central de Francia, tomaron al jefe de la misma como rehén durante más de 24 horas, debido a una disputa por temas laborales.
Los trabajadores de la planta de Sony, en Pontoux-sur-l`Adour, también retuvieron a su jefe en reclamo de mayores montos de despido.
En Bélgica, cuatro gerentes de Cytec, empresa química, fueron secuestrados por un grupo de trabajadores durante una noche, en protesta contra licencias obligatorias y por la decisión de trasladar una parte de la línea de producción a Italia. THE NEW YORK TIMES Y ANSA
Militancia contra el gobierno
Francia, que tiene una larga historia de militancia sindical, es uno de los países donde la inquietud social, a raíz de la crisis económica que estremece al mundo, se manifiesta con mayor intensidad. En los últimos meses, las manifestaciones en rechazo a la política que aplica el presidente Nicolas Sarkozy ante la crisis, han resultado masivas. Los sindicatos sostienen que Sarkozy rescata a bancos y empresas industriales, pero ignora la situación de los trabajadores.