CONSULTORA SERAGRO
Mientras la situación económica del país se deteriora por efecto de la crisis global y la sequía, que pega duro no sólo en el agro sino también en el sector energético, las exportaciones de granos crecen a todo ritmo mientras entramos en el pico de la cosecha de cultivos de verano.
En el primer trimestre de 2009, las exportaciones mensuales del Uruguay se ubicaron en torno a US$ 370 millones, según el servicio Urunet. En abril, subirán a más de US$ 500 millones, principalmente por efecto de las exportaciones agrícolas.
Engranados. Según las cifras preliminares de abril, de los más de US$ 500 millones exportados, 40% corresponden a ventas agrícolas, incluyendo aquí los oleaginosos (soja y girasol), cereales (trigo, cebada, maíz) y toda la exportación de granos procesados (malta de cebada cervecera y arroz, principalmente).
En abril de 2008 ese porcentaje era 24%. Las exportaciones de granos de abril de 2009 son 50% superiores a las de abril de 2008 (ver cuadro).
Las cifras ilustran la importancia que adquirió la agricultura en los años recientes en la economía uruguaya. Pese a la sequía (que afectó seriamente los rendimientos en muchas zonas e hizo perder muchas chacras), la aplicación de nuevas tecnologías, permitieron sobrellevar la seca.
En las chacras, la posibilidad de realizar cultivos de segunda que evitaron lo peor de la seca dio lugar a una cosecha de soja que se acercará al millón de toneladas, a pesar de la falta de agua.
La inversión en maquinaria de alta escala y rendimiento, así como la siembra directa y la resistencia a glifosato, aportaron para que el cultivo llegara a un resultado auspicioso, cuando cuatro meses atrás el panorama era de crisis.
En el mismo sentido, los maíces transgénicos resistentes a insectos, también permitieron que el maíz de segunda tenga un desempeño aceptable, después del fracaso de muchos maíces de primera por la sequía.
Los cultivos de verano vienen a sumar a las exportaciones de trigo y malta, que acumulan 180 millones de dólares en lo que va del año.
Las innovaciones en la agricultura no son sólo a nivel de chacra. Los negocios de exportación que se concretan hoy tienen, en muchos casos, precios pactados con muchos meses de anticipación, a través de los mercados de futuro. Esto le da previsibilidad al negocio y permite, incluso, captar precios mejores, evitando el "efecto cosecha", que muchas veces deteriora los valores por la concentración de la oferta en pocas semanas.
Cuestiones de la coyuntura también están ayudando a la agricultura uruguaya. Por efecto de la sequía y los problemas políticos, la producción agrícola argentina se derrumbó este año. Considerando maíz, trigo y soja, la producción caería de 84 millones de toneladas en 2007/2008 a 55 millones en la zafra 2008/2009. Este es un factor alcista clave en el mercado de granos mundial y -particularmente- regional.
Impacto. La exportación de granos se constituye en el primer tercio de este año en el rubro principal de exportación del Uruguay. Eso sin contar las miles de toneladas de granos forrajeros que se "exportan" como leche o carne, dado que constituyen lo esencial de la suplementación de los rodeos.
Es posible que la exportación de granos alcance los mil millones de dólares este año, aunque eso dependerá en buena medida del desempeño de las colocaciones de arroz. En este cultivo, la cosecha será importante, aunque los precios -como en todos los productos- han bajado. De alcanzarse la mencionada cifra, es posible que las exportaciones de granos superen a las de carne.
El análisis de las cifras de exportación muestra un panorama alentador y de crecimiento. Sin embargo, el resultado económico de la actividad agrícola no ha sido tan espectacular.
La última cosecha de trigo arrojó, en promedio, un tímido empate entre costos e ingresos, y en la cosecha de verano que está en pleno desarrollo, los costos han sido altos también, porque los insumos bajaron sus precios más tarde que los productos, y por los sobrecostos que motivó la sequía en resiembras, aplicaciones para combatir plagas, entre otros.