|
||||||||
Juan Martín Posadas
La Argentina es, para los uruguayos, un país hermano y amigo pero el actual gobierno de la Argentina no es amigo del Uruguay. Los etiquetados que manejan algunos dirigentes de la izquierda local los han inducido a creer que el gobierno argentino es progresista. Ni ese gobierno lo es ni la etiqueta es correcta (ni en ese caso ni en el de otros productos domésticos que la lucen).
El gobierno de los Kirchner mantiene una actitud de hostilidad manifiesta y reiterada hacia nuestro país. Mujica, hace unos meses, fue a tomar el té a la residencia de Olivos con la ilusión de poder ablandarlos con sus arrumacos cancheros. Volvió con las manos vacías (quizás con alguna promesa en lo personal: facilitarle la venida de votantes del MPP para las elecciones. Para el país, nada).
La agresividad del gobierno de los Kirchner hacia nuestro país se extiende por varios frentes: el puente bloqueado, con perjuicio no sólo para el turismo y el respeto por el país sino para el puerto de Montevideo, que ha pasado a ser regional. A eso, y sobre la misma herida, se agrega la negativa al dragado del Canal Martín García y el incumplimiento del tratado del Río de la Plata.
El último acto de hostilidad de los Kirchner es la campaña para que nuestro país fuera incluido en la lista de los llamados paraísos fiscales, que actualmente se procura aislar del resto del sistema financiero en una especie de cuarentena cautelar. El Uruguay no es un centro de lavado de capitales, las actividades financieras están reguladas y controladas y el secreto bancario puede ser levantado en cualquier momento mediante orden judicial. Al gobierno de los Kirchner le duele que muchos argentinos, curados de espanto por los reiterados manotones oficiales sobre sus ahorros, vengan a depositarlos en una plaza seria como la nuestra y, sobre todo, fuera de su alcance.
Nuestro actual gobierno -que se chupa el dedo y cree, por ejemplo, que Chávez nos da plata desinteresadamente y por eso es fiable- no tuvo una reacción apropiada y rápida cuando bloquearon el puente hace cuatro años: no hizo nada, no reclamó con energía y pagamos las consecuencias. Tampoco atinó a tomar con celeridad las decisiones necesarias para neutralizar el lobby que hacía Argentina a efectos de que nos incluyeran en la lista de paraísos fiscales. ¡Argentina, que estafó en 60.000 millones a los tenedores de sus bonos soberanos! (Las grandes medidas de nuestro servicio exterior han sido del tamaño del asado del Pepe).
La Argentina es un país hermano, históricamente muy interrelacionado con nosotros y, antes que nada, vecino muy próximo. Con los vecinos hay que procurar llevarse lo mejor posible, pero de los vecinos hay que cuidarse siempre. Toda la historia del Uruguay, como bien lo sabía Herrera, es un relato de afectos y encontronazos, de abrazos y revolcones, de ayudas e intromisiones con nuestros dos grandes vecinos.
Con la Argentina necesitamos estar en buenas relaciones. Para ello nuestros gobernantes (y aspirantes a serlo) tienen que empezar por respetarse a sí mismos no dejando que el gobierno de los Kirchner se haga la idea de que puede tratarnos de cualquier modo. El gobierno actual de la Argentina es un gobierno histérico, de incontrolada agresividad, que está internamente peleado con todo el mundo: con el campo, la oposición, la Iglesia, con su vicepresidente. Si los uruguayos queremos una relación duradera con la Argentina no deberíamos mostrarnos tan amigos de quienes actualmente la gobiernan.
| « volver |
Con saber manejar ascensores, servir café y atender al público, miles de personas con liceo terminado podrán presentarse desde el ...
Debilitada. Así es vista en la interna del Frente Amplio e incluso en filas del gobierno la imagen de la ministra del Interior, ...
El patrimonio del presidente Tabaré Vázquez aumentó 180,4% desde marzo de 2005, y el del vicepresidente Rodolfo Nin Novoa en ...
Uruguay acelerará la firma de acuerdos para evitar la doble tributación con los países de los que recibe inversiones, lo que ...
Ayer los homicidios marcaron la tónica de la crónica roja. Mientras se aclaraba el asesinato del almacenero de Bella Italia, ...