Caminando entre los muertos ilustres

Necroturismo. La Intendencia inauguró los paseos culturales por el Cementerio Central

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ANDRÉS LÓPEZ REILLY

Muchas veces se ha dicho que los montevideanos no conocen las cúpulas de los edificios porque no ven hacia arriba. Ni que hablar que cuando van al Cementerio Central pasan por alto que allí se encuentran muchas tumbas de figuras ilustres.

Montevideo inauguró oficialmente el jueves el necroturismo. No apunta a lo morboso, sino a lo cultural, donde la historia, la estatuaria y la escultura son los auténticos protagonistas. De todos modos, la Intendencia Municipal de Montevideo organizó los tours en horarios nocturnos (21 horas), como para darles un clima de recogimiento y misterio al paseo.

Tampoco es una creación uruguaya. Buenos Aires, París y Nueva Orleans son algunas ciudades que explotan con singular éxito este tipo de turismo desde hace varios años. Unas 2.000 personas visitan semanalmente en el cementerio de La Recoleta, en la capital argentina, la tumba de Eva Duarte de Perón. Sin embargo, en este caso las visitas se hacen solamente con la luz del día.

VISITAS GUIADAS. El próximo recorrido por el Cementerio Central será el jueves 12 de marzo, con entrada gratuita.

Sólo hay 100 cupos. Y quienes quieran inscribirse (desde el 9 de marzo), deberán comunicarse con el Servicio de Turismo de la intendencia, a través del 1950- 3171.

Los organizadores han tomado una serie de recaudos para que todo funcione correctamente: guías especialmente instruidas, folletería alusiva, luces colocadas estratégicamente para resaltar algunas tumbas y dejar otras en penumbras y músicos en cada uno de los cuerpos del cementerio ejecutando instrumentos de cámara, siempre con suaves melodías.

NOMBRE Y APELLIDO. El Cementerio Central, surgido como parte de las necesidades de expansión de la "Ciudad Nueva", recoge de una forma muy particular buena parte de la historia del país. Además, alberga el Panteón Nacional, donde descansan importantes figuras de la política uruguaya.

Allí estuvo enterrado José Gervasio Artigas. Y a lo largo y ancho de los tres cuerpos, están sepultados, en una curiosa armonía, Alfredo Zitarrosa, Florencio Sánchez, Juan Manuel Blanes, Delmira Agustini, Vaimaca Perú, Gerardo Mattos Rodríguez, Marta Gularte, José Batlle y Ordóñez, Rodolfo Tálice y Zelmar Michelini, entre otros conspicuos compatriotas.

Otra tumba singular, aunque en este caso ubicado fuera del "circuito" delimitado por la Intendencia, es la de Ramón Artagaveytia, uno de los tres uruguayos ahogados en el Titanic, en 1912. Su cuerpo fue, además, el único de los tres que pudo recuperarse de las aguas del Océano Atlántico.

Artagaveytia, quien en la época de la tragedia vivía en Argentina, descansa en su tierra natal y en la tumba en la que siempre quiso estar: el sepulcro 397 del Cementerio Central.

Su registro de ingreso al cementerio especifica: "ahogado accidentalmente el 15 de abril próximo pasado en el vapor Titanic". El padrón indica que no se lo pudo reducir en 1937 porque el cadáver se encontraba en "estado momia". Por fin, el 20 de julio de 1962, sus restos fueron reducidos a cenizas.

MÁRMOL Y BRONCE. Las sepulturas del cementerio más antiguo de Montevideo fueron realizadas en mármol, granito y bronce.

Sencillas losas, imponentes grupos escultóricos y construcciones ornamentadas (templetes y capillas), así como retra-tos de los difuntos, predomi-nan en los dos primeros cuerpos del camposanto, los más antiguos.

Muchas de estas decoraciones fueron encargadas a extranjeros y destacados artistas nacionales, conformando el conjunto un patrimonio invalorable para la ciudad.

Desde 1975, el Cementerio Central es Monumento Histórico Nacional.

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