PABLO DA SILVEIRA
El Plan Ceibal es la iniciativa educativa más importante del gobierno. Se trata de una propuesta ambiciosa que persigue dos objetivos: familiarizar a las nuevas generaciones con las últimas tecnologías y reducir la brecha de aprendizajes entre los que tienen más y los que tienen menos. El método es distribuir computadoras portátiles entre los escolares y asegurar su conectividad.
Es verdad que hay en esto un componente desolador: la principal iniciativa pública en materia educativa se gestó y se está ejecutando fuera de ANEP. El primer gobierno de izquierda ha mostrado todo su escepticismo ante el bloqueo de nuestra enseñanza. Pero, aunque sea por un camino indirecto, se ha puesto en marcha algo valioso. Y lo mejor que puede pasar es que llegue a buen puerto.
¿Eso es lo que va a ocurrir? Nadie lo sabe. El Plan Ceibal recorrió hasta ahora sus primeras etapas, pero recién a partir de 2009 va a enfrentar los desafíos tecnológicos y logísticos que implica su ejecución a gran escala. Y esos desafíos lucen preocupantes.
Parte de los problemas tienen que ver con la distribución de las computadoras. Repartir 200 aparatos en Cardal es una cosa, cinco mil en Paysandú es otra y 200 mil en Montevideo es algo muy diferente. Parecería que ya hay atrasos, y las cosas podrían complicarse. Por lo pronto, el proveedor de los equipos (OLPC) ha sido golpeado por la crisis, ha despedido gente y está bajando su producción.
Un segundo núcleo de desafíos aparece a la hora de conectar todas esas máquinas. La experiencia de estos meses muestra que hay problemas con el ancho de banda, especialmente cuando se concentran muchos equipos en un área pequeña (lo que pasa en la escuela). El uso fuera de los locales escolares también ha resultado difícil, salvo en las zonas donde hay WiFi. La idea de crear una red paralela "enganchando" un equipo con otro es ingeniosa, pero no parece ser fácil de aplicar.
Un tercer núcleo de retos tiene que ver con el mantenimiento y la atención a usuarios: ¿qué vamos a hacer cuando muchas máquinas empiecen a fallar? Al menos hasta ahora, es dudoso que se esté en condiciones de responder. Ya ha habido dificultades con una sencilla maniobra que se vuelve necesaria para desbloquear los equipos.
Un cuarto núcleo de dificultades tiene que ver con el aprovechamiento pedagógico. Parte del atractivo del Plan Ceibal es que los alumnos pueden aprender sin tener que ajustarse al ritmo del docente. Pero también es cierto que, si no se crea un vínculo entre el trabajo en clase y los equipos disponibles, el resultado probable será que los alumnos se dediquen a chatear mientras la maestra habla al vacío.
La idea de entregar laptops subsidiados a los docentes fue un intento de reducir ese riesgo, pero los equipos que se les entregaron son convencionales. Y lo que hay que saber para poner manejar un laptop convencional no es lo que hay que saber para manejar un equipo del Plan Ceibal
Las grandes ideas suelen sobrevivir al choque con otras ideas, pero a veces fracasan ante problemas prácticos. Por su propio origen, la implantación del Plan Ceibal se hizo sin una gran estructura de apoyo. Eso evitó el peligro de las trampas burocráticas, pero obliga a tomar medidas que alejen el riesgo de una inmensa decepción.