Eduardo"Lalo" Fernández
Vuelve el fútbol y todos a la cancha, pero lo que nunca se detuvo ha sido el mar de fondo con relación al sistema a imperar una vez terminado el mandato del Ejecutivo.
Ha trascendido que el Dr. Pastorini propone un Presidente, un vice, dos representantes de los grandes en forma permanente, uno en representación del Interior y los delegados de los restantes clubes solo por dos años con la salvedad que si en ese lapso un club desciende automáticamente deberá dejar su cargo (propuesta no aceptada por la mayoría).
Por su parte el gobierno, que no habla pero se fija, ve con buenos ojos un Presidente, si no es Figueredo mejor, un vice (respalda a Gustavo Poyet), dos representantes de los grandes, uno por el interior y tres por los demás clubes pero todos por el tiempo que dure el mandato.
Lo que está en la cresta de la ola para algunos es si el Presidente Figueredo se queda o se va. Por ahora cuenta con 15 votos (más que suficientes para quedarse) pero algunos que hoy dicen que sí mañana pueden decir que no, al caso Central, Rentistas en donde uno quiere reelección y otro no y Cerrito que aparece como defensor acérrimo de Figueredo pero si le llega la orden de afuera cambia.
Al margen de estas "pequeñeces" más cuestionados que el Presidente por la mayoría están los Doctores Pastorini y Almada. Incluso varias instituciones quieren crear una Asesoría Letrada (paga por los clubes) para unificar criterios alrededor de reglamentos internacionales específicos, como el consabido problema de Bueno, Rodríguez y Bizera, ya que se aduce que el Dr. Pastorini estaba al tanto de las reformas y no las comunicó.
Se le endilga además que fue el cerebro gestor del acuerdo por los premios de la selección para las Eliminatorias, lo que aprobó Figueredo, aunque reconociendo luego haberse equivocado, y que le significó a la AUF, sin haber clasificado, desembolsar 800.000 dólares. Pero ahí no para la cosa ya que también en la arremetida contra Pastorini se le señala que ha sido la voz cantante de los clubes del interior los que incluso, se sostiene entre bambalinas, antes de votar en la Asamblea debían recabarle la opinión.
A todo esto el Presidente Figueredo va timoneando en medio de la tormenta apareciendo solo Liverpool como irreductible en su posición. Su principal, José L. Palma, cebador mediante, no toma ni un mate con el Presidente.