REBAR | BUENOS DÍAS
V eamos. ¿Cuántas "Chechu" conocen ustedes?... porque hay varias. Acompáñenme en este repaso de los últimos diez años de la vida de Cecilia Bolocco.
A finales del Siglo XX, cuando era periodista estrella en la televisión chilena, en un reportaje a Carlos Saúl Menem despertó un romance que terminaría en boda en mayo de 2001. Ese mismo año, la "Chechu" compartió las penumbras del arresto domiciliario del ex presidente, y sufrió los efectos de un paro total; el galán que la sedujo entró en paro político, mediático, y etcéteras reservados. En 2003 nacía un varoncito orgullo del hogar: producto del Haras Viagra, fue bautizado con el nombre de Máximo, sin reparar en que así se llama el primogénito de los K.
Aquellas sombras de la disimulada celda, fueron acumulando en Cecilia hambre de Sol, por lo cual -liberado ya el penumbroso Carlucho- le informó que, en gira de verano y Carnaval, se marchaba a Miami con Máximo, que de día dormiría maratónicas siestas, en tanto la mamá se calzaba el "topless" para zambullirse en la piscina del hotel ante la atenta y gentil mirada del playboy italiano Luciano Morocchini, que dedicaba cada día de la semana a describirle una de las siete colinas de Roma, con los encantos de sus protuberancias y el fuego solar que se derrama sobre ellas con el desenfreno de las grandes pasiones.
A Carlos Saúl lo habían retirado humanamente de las cintas por agobio judicial, y rendía sus últimos exámenes para ingresar como padrillo en alguna cabaña de La Rioja: pero, luego de repetidos bochazos, debió separarse de las pistas chilenas, y guardarse para algún Premio Remate en LA PLATA, un nombre que siempre le atrajo.
La trasandina fue preparando su destape "hot": hace un año, la Bolocco resolvió borrar el ciclo amargo transcurrido con el ex patilludo (otro de los ex de Menem) y salir a la búsqueda del tiempo perdido, en homenaje a Proust. Primero, ante 15.000 personas fue la sensación del Telefón 2007, el clásico programa benéfico de la TV chilena, donde se arriesgó a dar el salto marsupial (el del canguro) para aterrizar en el vientre de don Francisco, donde no quedó un solo divertículo en paz. Después, en abril del 8, se convirtió en empresaria y presentó su línea de ropa femenina: en el desfile inaugural, tuvo como acompañante masculino a Maximito, que entre tanto hombre que entra y sale a sus costados, no acierta a saber quién le compra los modelitos Ralph Lauren que ya lo consagran, a los 5 añitos, como el elegante del futuro. Por estos días, el niño se sienta -previa autorización materna- en las faldas de Felipe Camiroaga, un atlético conductor televisivo, que viene ensayando con "Ceci" un programa de preguntas y respuestas sobre los "secretos de la anatomía... apasionante misterio en el que han investigado profundamente.