Es curioso que a pesar de la brusca caída del precio del barril de petróleo, Ancap decida rebajas que están muy por debajo de tales porcentajes. Todos sabemos la enorme incidencia que el precio de los combustibles tiene sobre la economía doméstica y la producción. Así como es lógico que el ente aumente el precio de la nafta y el gas oil cada vez que sube la materia prima que se importa, también lo es que al registrarse el proceso inverso, los combustibles bajen en proporción similar. La única explicación de que así no ocurra es que por este mecanismo se persiga un fin recaudatorio para las arcas estatales. Por el comportamiento actual de los precios la rebaja dispuesta del 6% debió ubicarse próxima al 20%. Las explicaciones dadas por los responsables del ente no son nada satisfactorias.