NANDO PARRADO | MI OPINIÓN
Las carreras se terminan cuando se baja la bandera a cuadros... Para todos, no solamente para el vencedor.
Esta vez Felipe Massa pensó que tenía el campeonato mundial ganado, luego de una dramática victoria en este trigésimo séptimo Gran Premio de Brasil.
El clima en San Pablo siempre aporta sorpresas.
Eso no es ninguna novedad, ya ha pasado en anteriores ediciones.
Y ese fue justamente uno de los motivos que llevaron al cambio de lugar en el calendario mundial para esta carrera, tratando de evitar la mayor época de lluvias en la capital paulista.
Pero, una vez más, la lluvia complicó todo. En este caso en la últimas vueltas.
La decisión de Timo Glock de quedarse con gomas lisas para los giros finales, casi cambia toda la historia de esta carrera y de uno de los campeonatos mundiales más peleados de la historia.
Este campeonato se definió, luego de dieciocho carreras, en los últimos doscientos metros del Gran Premio de Brasil.
Si Hamilton no hubiera pasado a Glock faltando absolutamente nada… Felipe Massa era el campeón.
Es más, el equipo Ferrari y Massa ya estaban festejando, pensando que Hamilton iba a ser sexto.
¡Qué bárbaro final…!
Creo que Hamilton se merece el campeonato, ya que a lo largo de los últimos dos años rompió todas las estadísticas, logró más puntos que nadie y sencillamente se lo merece… con mucho susto, pero merecido.
Es el campeón más joven de la historia y todavía tiene mucho para hacer disfrutar a los aficionados.