EDWARD PIÑÓN
Nacional quería recuperar una identidad futbolística y varios dirigentes habían sido encomendados a sugerir nombres de entrenadores.
Corría el año 2003 y uno de ellos levantó la vista. En lugar de hurgar entre los candidatos que aparecían por las calles de Montevideo, se planteó la iniciativa de mezclar escuelas, como suelen hacer en el fútbol europeo o incluso en otros países de América.
"A mi me gusta Gerardo Martino. Es un técnico moderno, que le gusta el buen juego y que siempre apunta al arco de enfrente". La frase, entregada por aquellas noches de búsqueda informativa fue lanzada por el actual vicepresidente Juan Ache.
Los contactos, aunque fueron extraoficiales se hicieron, pero por diferentes circunstancias al final no se logró que Martino, que no descartaba venir a los tricolores porque lo reconocía como uno de los equipos con más historia del mundo, se instalara en Uruguay.
Hoy, con el paso de los años, con un "Tata" Martino más renombrado, teniendo a Paraguay en la cima de las Eliminatorias Sudamericanas, se demuestra que aquella visión era correcta.
Es una simple anécdota que se trae a luz en momentos que este fenómeno continental llegó a la capital uruguaya para recibir el premio de mejor técnico de América.