En el Centenario los hombres de negro fueron los Fedorczuk

SILVIA PÉREZ

La tarde primaveral, casi veraniega, invitaba a ir al fútbol. Quizás por eso un buen número de mascotitas aurinegras esperaba en la puerta del vestuario para salir a la cancha con el equipo de sus amores.

Uno de ellos era el pequeño Mateo Ezequiel, de tan solo seis meses, el hijo menor de Omar Pérez.

Aunque el partido arrancó bien, no tardó en deslucirse y los hinchas de Peñarol, que coparon como siempre la tribuna Amsterdam, parecieron contagiarse de la confusión que se veía en la cancha. Hubo un momento, promediando el primer tiempo en que no se entendía nada de lo que cantaban.

Durante varios lapsos del partido los "manyas" silbaron al arquero de Juventud Gonzalo Salgueiro.

"¡Vamos pa` delante! ¡A jugar!". El grito desesperado, partió del alma de un parcial aurinegro ubicado en la tribuna América.

Un hecho poco común tuvo lugar ayer en el Centenario. Dos hermanos integraron la terna arbitral: los Fedorczuk. Daniel fue el árbitro y Antonio el segundo línea.

El "Betito" Acosta estuvo en el estadio Centenario saludando a sus ex compañeros de Peñarol. Acosta viene recuperándose de una fractura de tibia que sufrió defendiendo a Corinthians de Brasil.

Al final los hinchas de Juventud, que eran muy pocos, tuvieron que esperar que se fueran primero los aurinegros para salir.

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