ENVIADO
No fue fácil armar el rompecabezas. El maestro Tabárez tenía que poner en la balanza muchos aspectos. El desgaste físico de los futbolistas que habían jugando en Buenos Aires frente a los argentinos, el estado sanitario de todos, y la capacidad física que cada uno tenía en la altura.
Finalmente, pesaron los antecedentes y el aspecto físico-sanitario. Por eso, recién a las 22.30 del lunes, después de la cena, Tabárez dio el equipo.
Allí aparecieron los nombres de Bruno Silva (como lateral derecho) y de Diego Arismendi junto a Walter Gargano en el mediocampo.
Lo del "Mama" Arismendi no sorprendió tanto debido al gran trabajo que le cupo en la altura de Cusco cuando jugó con Nacional en Perú por Copa Libertadores. No sintió prácticamente nada y jugó como en el llano.
El resto del equipo se armó con quienes estaban mejor para jugar porque Tabárez apuntó a aquellos que "estuviesen en un cien por ciento de sus posibilidades".
La llegada al escenario paceño fue rápida y con una gran custodia policial. Los uniformados brindaron seguridad en todo momento y de verdad impresionan. Fornidos, con sus uniformes verdes, son la fuerza de choque de la policía local. En uno de sus brazos está el escudo de la división que reza: "Gurkas, por la razón o la fuerza".
Los futbolistas se instalaron en los amplios y cómodos camarines y se aprestaron a salir a la cancha. Los primeros en hacerlo fueron Fabián Carini, Celso Otero y Juan Castillo. Faltaban cincuenta minutos para el inicio del encuentro y ya calentaban. El resto del grupo salió diez minutos más tarde, cuando aún las tribunas estaban casi desiertas.