GUILLERMINA LUZURIAGA
Una vez más el arbitraje genera polémica y problemas. Ahora el turno es de Paysandú BBC, que cayó ante Bohemios y se sintió totalmente perjudicado.
Álvaro Bariani, presidente de la institución, justificó los motivos por los que asegura su equipo fue afectado: "El partido se desarrolló de forma normal hasta que los jueces (Miguel Nieto, Antonio Gómez y Nelson Infante) adquirieron el protagonismo y nos cobraron cuatro técnicos seguidos, lo que permitió que Bohemios se desprendiera en la pizarra. Fue un partido muy malo desde el punto de vista de la actuación arbitral".
Al cierre de esta edición la directiva sanducera se reunía para evaluar qué pasos seguir: "Sinceramente se ha hecho cuesta arriba. Estar a 400 kilómetros de la movida deportiva ya de por sí es complicado, pero si encima los arbitrajes son tan malos, tiran abajo todo el trabajo", explicó.
"Nos perjudicaron varias veces, como contra Trouville y Bohemios, y también nos beneficiaron frente a Tabaré, donde el arbitraje fue bastante raro; pero lo ideal, que es que el arbitraje no influya y pase inadvertido, es casi imposible".
Como consecuencia de los descargos Paysandú pidió una audiencia con el Colegio de Árbitros que se llevará a cabo este miércoles, en la que pedirán garantías y la certeza de la presencia de veedores en todos los encuentros.
Bariani explicó que no se quejan de la parte deportiva: "Si perdemos, perdemos y listo, pero cuando el arbitraje es tendencioso molesta. Lo del otro día fue vergonzoso, es más, varios jugadores de Bohemios que pasaron por Paysandú, le dijeron a nuestros jugadores que no les daba para festejar por cómo se habían dado las cosas. Debí ingresar a la cancha para apaciguar los ánimos porque era grosero lo que estaba pasando", sentenció el titular.
En la presente jornada retorna Gyasi Cline-Heard, en un ejemplo de los esfuerzos sanduceros por incrementar el nivel del plantel, pero todavía el panorama no está claro: "En un momento de bronca pensamos en retirarnos. Estamos indignados y con mucha bronca. En Montevideo ya están hablando de una Liga 2009 con la participación de más equipos del interior, y no sé cómo van a hacer, porque mantener un equipo cuesta muchísimo".
Además del sueldo regular de un jugador, en el interior hay que sumar el alojamiento y las cuatro comidas: "Subsistimos con el apoyo de los sponsors y el otro 50% con la recaudación de las entradas, no hay misterios de ningún tipo, y eso que esta situación no ha dejado que la gente, que está bastante enbroncada -principalmente por la primera Liga-, concurra a la cancha como antes, está harta".
Además, Bariani expresó que las únicas pretensiones de Paysandú son competir y mantenerse, porque si ellos bajan no hay más Liga Uruguaya: "Los neutrales más que pensar en proyectos para el año que viene, deberían preocuparse por este. Si las cosas no se hacen bien no sé si el interior acompañará en el 2009. Hoy me llaman directivos de otros equipos y les digo las cosas como son, y las circunstancias no están dadas para participen", puntualizó.
"La Federación Uruguaya ha dicho muy poco, los neutrales no se han comunicado. Nuestro tesorero ha manejado estos problemas con el presidente de la Liga, Pablo Martínez, pero el problema es que él no estuvo en las conversaciones primarias, y por lo tanto no sabe lo que arreglamos. No firmamos porque confiamos", dijo en referencia a acuerdos no cumplidos.
La realidad en el basquetbol del interior dista mucho de la capital: "La Liga Uruguaya como tal, en lugar de cuidarnos, no en lo deportivo, sino en cumplir detalles pactados, hace lo contrario. Prácticamente hemos mendigado soluciones".
Bariani estuvo en Paysandú BBC en la primera y segunda edición de la Liga, se retiró y este año retomó la actividad como dirigente de la institución: "Muchas radios y diarios viajan y apoyan, tenemos un compromiso con los sponsors y con el público, entonces no es tan fácil la situación, ahora falta evaluarlo", concluyó.
Las peripecias que pasan cuando llegan a la capital
"Como somos los únicos del interior que participamos pusimos algunas exigencias que fueron pautadas con la gente de la Liga pero quedaron en una nebulosa", explicó Bariani.
Lo que intentó Paysandú fue amortiguar lo que considera desventaja deportiva: "Mientras hacíamos 13.000 kilómetros por mes, los demás recorrían 1.300, entonces pedimos jugar dos veces por semana en la capital, y en esos cuatro días que estaríamos en Montevideo, tener donde quedarnos y un lugar para practicar. Sobreentendimos que todo esto, incluida la comida que nos cuesta 10.000 dólares por temporada, estaba arreglado, pero no se cumplió. Por lo tanto negociamos que en vez de quedarnos cuatro días, llegamos el mediodía del partido, descansamos un rato, jugamos y nos volvemos. Encima van tres veces que el hotel que nos asignaron no está disponible. En uno de los viajes apelamos a la buena voluntad de un conocido que nos consiguió el Parque Nasazzi, también pasamos por Cafo", explicó.
Finalmente destacó que están realmente molestos con lo que no se cumple: "Nos fastidia que no se lleve a cabo lo pactado, porque tenemos que volver para atrás con lo que dijimos, porque de lo contrario no podemos seguir compitiendo".