Comportamientos

JUAN MARTÍN POSADAS

Se ha desatado una epidemia financiera mundial. Los que dicen que no va a llegar a estas costas orientales están en babia. En todo caso, nadie les da crédito. Los uruguayos que tienen ahorros y activos los están reubicando, buscándoles resguardo, y se encomiendan a San Cono; los demás -que son los más- no tienen nada que reubicar: les queda San Cono.

No sé nada de economía y uno no debe opinar de lo que no sabe, pero voy a compartir con el atribulado lector alguna de mis lecturas. En 1994 un tal David Laibson presentó una tesis en Harvard que desafiaba los presupuestos sobre los cuales se había construido la ciencia económica; hablaba de "economía comportamental". Verá de inmediato el lector cuán pertinente era su pensamiento (y cuán poca bola le dieron). Los economistas clásicos partían de la base que las personas funcionan siempre racionalmente y sin interferencia de sus emociones. Laibson dijo lo obvio: nunca es así. Según él cuando las personas esperan recibir dinero pero todavía no lo tienen son capaces de planificar cuánto gastar y cuánto ahorrar, pero cuando el dinero llega a sus manos los planes se disuelven y el tipo gasta todo enseguida. Señala otro comportamiento: cuando se corre la voz de que el precio de algún bien está subiendo la gente se apresura a comprar y cuando se corre la voz de que algo baja todo el mundo vende; la gente compra caro y vende barato: no tiene un comportamiento racional sino emocional. Los comportamientos se adoptan mirando al vecino. Se presume que el vecino actúa porque sabe algo que yo no sé y esto da lugar al comportamiento de manada que es completamente emocional y no racional. La economía moderna dirige su atención no tanto a la producción sino al mercado, es decir, a la instancia posterior, cuando el producto es vendido; recién entonces tiene precio y es económicamente relevante. Los mercados se mueven más que nada por expectativas pero las expectativas que influyen sobre los mercados no son sólo las que se desprenden de un análisis racional (si hay seca no va a haber trigo y entonces va a subir la harina) sino las que refieren al comportamiento de los mercados mismos. Laibson llamó a su teoría "economía comportamental" (de comportamiento).

Hablando de comportamientos, pero siempre en torno al tema de la crisis, afirma el Sr. Paul Craig Roberts, quien fue el segundo Secretario del Tesoro en tiempos de Reagan, que el actual Secretario del Tesoro, Mr. Henry Paulson, aquel que fue al Congreso a suplicar el salvataje, es el principal causante del desastre. En el año 2004 Paulson era director de la famosa firma Goldman Sachs y utilizó esa influencia para hacer lobby y conseguir del gobierno que eximiera a los bancos de inversión de la obligación de tener reservas para cubrir eventuales pérdidas. Ahora consiguió 700.000 millones que salvarán a su antiguo empleador.

Pero hay algo más. El salvataje para cubrir las carteras podridas que aprobó el Congreso es como el Pacto del Club Naval: no explicita lo más importante. Autoriza la aplicación de hasta 700.000 millones en el rescate de hipotecas, pero como el Tesoro de Estados Unidos no tiene 700 mil millones de dólares guardados (no tiene ni 7 dólares), sin decirlo se está autorizando o bien a "fabricar" esa millonada (impresión de billetes) o bien a pedirla prestada.

Enderezar este colosal entuerto va a costar muy caro a los bolsillos de los contribuyentes americanos pero tendrá repercusiones negativas en las economías (los bolsillos) de todo el mundo.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar