Uruguay pisó Buenos Aires consciente de que puede generar una crisis grande en la selección de Argentina, porque indudablemente puede terminar con el ciclo de Alfio Basile al frente de la misma. Un triunfo celeste significaría el empujón final para un equipo que ya está al borde del abismo producto de no haber ganado ninguno de sus últimos cinco encuentros por las Eliminatorais.
A decir verdad, a los uruguayos nos miran con desconfianza los hinchas argentinos, porque si la celeste se lleva los tres puntos de Núñez dejará en una situación complicada a los albicelestes, aunque -claro está- falta mucho todavía. No es que exista un idilio con Basile. La mirada por encima del hombro denota un gesto de "¿nos van a traicionar?".
En Buenos Aires piensan que llegó el momento de devolver gentilezas. Por eso sale a luz el recuerdo del empate 1-1 la noche del 14 de noviembre de 2001 que, con Argentina ya clasificada, aseguró el quinto puesto a Uruguay, el derecho a jugar el repechaje ante Australia y la posterior clasificación a la Copa del Mundo.
También el triunfo 1-0 de Uruguay, otra vez en el Centenario, del 12 de octubre de 2005 que volvió a darle el quinto lugar a la celeste, aunque esa vez no pudo completar el trabajo y perdió la repesca ante Australia. Pero claro, no fue culpa de los argentinos.
Entonces, ¿por qué venir a complicarles la vida ahora? Es buen momento para cobrar, y quizá con intereses, los favores otorgados.
Apremiado. Uruguay, sin embargo, no olvida que Argentina no le tuvo ninguna piedad cuando visitó Núñez. La última vez, la derrota fue dura por 4-2 (se iba perdiendo 4-0) y la anterior la caída fue por 2-1. Hay un matiz: el local no llega tan cómodo.
Repasando la historia se encuentra que en el año 2000, por la clasificatoria para el Mundial de Corea y Japón 2002, Argentina estaba primera en las Eliminatorias sudamericanas con 19 puntos y Uruguay ocupaba el tercer puesto con 14.
Cuatro años más tarde, en tanto, los albicelestes marchaban segundos con 15 unidades y los celestes séptimos con 10. Ahora la historia es diferente, porque Argentina necesita imperiosamente un triunfo, ya que si pierde quedará por debajo de la línea de Uruguay. Lo que está claro es que entre esta historia de "gentilezas y rivalidades" se inscribe un partido crucial para los dos combinados. Hoy se verá qué es lo que pasa.