NANDO PARRADO | MI OPINIÓN
Son varios los factores que inciden para catalogar a este gran premio como histórico. Y realmente que razones sobran para ello.
Fue la primera vez que la Fórmula Uno visitó el circuito urbano de Singapur, quinto de la actual temporada. Un trazado que yo había conocido personalmente unos meses atrás cuando estaba en pleno proceso de preparación y me había llamado positivamente la atención.
Fue la primera vez que la categoría disputó una carrera en horario nocturno y el saldo fue absolutamente positivo, sin una mínima falla y con toda la espectacularidad de la que hizo gala.
Y fue un gran premio inolvidable para Fernando Alonso, que volvió a ganar con Renault, cerrando una larga espera de la marca del rombo, cuyo último éxito había sido en Japón en 2006 de la mano del mismísimo Alonso.
El piloto asturiano largó desde la décimoquinta posición, y a su estrategia de carrera se sumaron los incidentes y penalizaciones de sus rivales, factores que se aunaron para catapultarlo al escalón más alto del podio.