No será otro partido para Alberto Silva

Daniel Rosa

Hace una semana Alberto Silva se fue con la cabeza gacha del estadio centenario, no sólo por la derrota sufrida ante peñarol, sino porque personalmente tuvo mucho que ver con el resultado. Falló un penal que pudo haber sido el 1-1 y eso marcó el partido. Hoy tendrá su revancha en un encuentro que no será sólo uno más para él.

"Totonito", como lo bautizaron cuando apareció en el fútbol grande, es un producto de la cantera de Nacional y cuando surgió allá por 2004 de la mano de Hugo De León lo hizo como una de las principales esperanzas futbolísticas de los tricolores. Sin embargo, cuestiones personales lo fueron radiando del equipo y en 2006 fue dejado libre.

Desde que surgió fue un futbolista preferido del entonces presidente, Eduardo Ache. Martín Lasarte, como técnico de los tricolores, comenzó utilizándolo, pero su rendimiento fue mermando y decidió reemplazarlo. Cada vez fue utilizándolo menos y no había una explicación a su bajón. La misma llegó un día y fue un mazazo.

Un control antidopaje interno ordenado por la institución arrojó resultado positivo en el caso de Silva. No hubo sanción, pero Nacional decidió darle un descanso y apoyarlo mediante consultas a terapeutas. Todo fue en vano. A fines de 2005 el volante dejó de concurrir a Los Céspedes y anunció que dejaría el fútbol.

El propio Ache tomó la bandera y salió a convencerlo de que no abandonara porque tenía muchas condiciones y él aún seguía confiando en sus virtudes. "Totonito" volvió, pero ya no fue el mismo. A mediados de 2006, luego de haber sido prestado a El Tanque Sisley y cuando ya hacía tres meses que no aparecía en los entrenamientos del equipo fusionado ni del tricolor, se lo dejó libre.

Alberto Silva se fue al exterior, retornó, jugó en Durazno y ahora está en Cerro Largo. Hoy se le presenta la gran oportunidad de borrar el recuerdo que dejó en Nacional y con el que se quedó, que no fue el mejor. En un reportaje publicado el pasado 19 de diciembre, dijo a Ovación: "Cuando tuve el problema de la droga me dieron la espalda. Ningún dirigente vino a hablar conmigo (...). Nunca vinieron a preguntarme qué me pasaba o qué problema tenía".

En el gran escenario enfrentará por primera vez a su ex equipo con el desafío de una doble revancha. Una es hacer olvidar rápidamente el malogrado penal del fin de semana pasado y otra es demostrarle a quienes confiaron en él y a quienes no que aún sigue vigente.

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