ANDRÉS LÓPEZ REILLY
Luego de más de un año de estar clausurada, abrió ayer la sala "Artigas" de la Biblioteca Nacional. Se trata del salón de lectura más importante de la institución, que estuvo inhabilitada mientras se reparaban los baños de hombres y mujeres.
La sala estuvo cerrada durante varios meses aún cuando sólo faltaba terminar uno de los baños, lo cual generó inconvenientes porque el resto de los espacios de la Biblioteca Nacional no son tan grandes como para albergar a la cantidad de usuarios que tiene el edificio de 18 de Julio y Tristán Narvaja.
La sala "Artigas" tiene ahora piso plastificado y una nueva instalación eléctrica que permite una mejor iluminación del lugar. Y los baños que impedían su reapertura se encuentran remozados como hace años no se veían en esta casa de la cultura.
La inauguración "oficial" de la sala será el 2 de octubre con autoridades nacionales y departamentales, oportunidad en la que el director de la biblioteca, Tomás de Mattos, anunciará los proyectos en curso y en carpeta para la institución.
DESBORDES. La sala principal de lectura está clausurada desde hace más de un año, cuando se desbordaron las cañerías por culpa de una camisa que alguien tiró a un desagüe, lo que no impide que de vez en cuando se sigan encontrando personas que lavan su ropa en los baños del lugar. Hace poco, un funcionario manifestaba su preocupación por las personas en situación de calle que duermen en la puerta. No son violentas, pero ingresan a utilizar los baños para hacer sus necesidades, higienizarse y lavar la ropa que escurren con los secadores de mano. Los funcionarios han tenido algunos problemas por decirles que no pueden utilizar los servicios higiénicos para eso. Y algunos de ellos les respondieron a los gritos y con palabras soeces. Todo lo cual preocupa, máxime cuando no existe un servicio 222 en el edificio.
En realidad, fueron tres las inundaciones en la Biblioteca Nacional en los últimos años. Las cámaras pluviales desbordaron durante el temporal del 24 de agosto de 2005, y se formó un lago de cerca de medio metro de alto, que casi llega al centro bibliográfico. Luego hubo problemas con las claraboyas en la zona de materiales especiales. Y en mayo de 2007 desbordaron las aguas servidas de los baños, sobre la moquete de la sala "Artigas", determinando el cierre del lugar.