JORGE DA SILVEIRA
Fue famosa la frase pronunciada en su momento, hace ya bastante tiempo, por el actual ministro de Turismo y Deporte, Dr. Héctor Lescano, de que al fútbol uruguayo había que darle una lavada de cara con agua, jabón y cepillo.
La compartimos íntimamente. Luego pareció satisfecho con la salida de Eugenio Figueredo de la Asociación Uruguaya de Fútbol.
Es cierto, quien entonces era el presidente del órgano rector del fútbol uruguayo cometió muchos errores en el ejercicio de su cargo. Pero convengamos que no era el único problema ni el más grave.
El accionar de los empresarios, liderados por el más importante, que es Francisco Casal, resultó a todas luces nefasto.
Entre otras cosas, dichos agentes, se llevaron la parte del león en los pases de jugadores uruguayos al exterior.
Los clubes, mientras tanto, apenas recibieron alrededor de un 20% de lo pagado por los colegas que adquirieron sus servicios, lo que hizo imposible su vida por la precariedad de los recursos tradicionales.
El gobierno, a su vez, debió advertirles a los empresarios que si no ponían coto a su tremenda ambición haría actuar a sus órganos para moderarlos. No lo hizo por años.
Ante pedidos de colaboración del fútbol, el gobierno expresó que no está dispuesto a colaborar por no compartir muchas cosas que dañaron la imagen del mismo y, la verdad sea dicha, tiene razón al afirmarlo.
El sonado caso del juez argentino Sergio Pezzota, que arbitró el partido que Uruguay empató 2 a 2 con Chile por las Eliminatorias del Mundial de Sudáfrica en noviembre del año pasado en el Estadio Centenario, incluso dio lugar a instancias en la órbita de la Justicia y debió provocar más sanciones y más graves.
En los casos de violencia, los clubes involucrados debieron dar pasos que indicaran su intención de cortar los vínculos con los violentos antes de exigir de los demás soluciones, para después sí marcar las insuficiencias de la gestión policial, que las hay y muchas.
Por último, este episodio registrado con Villa Española merece la más profunda y enérgica investigación.
En suma: en la medida en que se den esos pasos y se mejore la imagen será posible solicitar medidas que faciliten una salida.
Antes no.