D.R.
Ganar el primer amistoso de pretemporada se ha convertido ya en una costumbre para Nacional, aunque el resultado en esta clase de encuentros no sea lo más relevante, según los propios entrenadores de turno lo dicen.
Los tricolores se presentaron el sábado en Florida y golearon 7-0 a la selección local, aunque lo más interesante fue haber visto en acción a algunos futbolistas que Gerardo Pelusso quería observar especialmente. El encuentro sirvió para confirmar que Sergio Blanco tiene intactas sus cualidades de goleador, ya que anotó tres tantos en sólo 27 minutos y, principalmente, tener una idea de qué pueden aportarle al equipo el argentino Matías Rodríguez y Jorge Cazulo. Ambos dejaron una buena impresión.
En el caso de Rodríguez, disputó los primeros 45 minutos como lateral derecho y luego 24 minutos del complemento como doble cinco junto a Roberto Brum. Su mejor performance fue cuando se movió por la banda. Dejó la sensación de ser más productivo aportando salida que marcando, aunque quizá la cuestión pase por un estilo. Lo suyo no parece ser ir al choque, sino marcar técnicamente.
Sin embargo, no dejó dudas del buen trato de pelota que posee cuando la tuvo en sus pies. Cada vez que le tocó salir con balón dominado, no lo tiró hacia adelante para salir corriendo a toda velocidad, sino que buscó triangular para descargar e ir a buscar el espacio vacío. En todo momento se mostró como opción de pase y sólo tiró un centro llovido al área, porque en el resto de las veces que participó jugó a ras del piso.
Su participación más destacada fue sin lugar a dudas a los siete minutos, cuando metió un pase espectacular al vacío y dentro del área grande, el cual se transformó en asistencia para que "Chapita" Blanco marcara el 1-0 con disparo cruzado.
Cazulo. La llegada de Cazulo fue con algo de controversia, porque no era la prioridad solicitada por el técnico. Sin embargo, impresionó muy bien en su primera presentación con la tricolor. Lo primero a decir es que actuó como volante y no de lateral. Jugó los primeros 45 minutos como doble cinco junto a Brum, cubrió bien las espaldas de Ligüera, recuperó varios balones y cuando lo hizo salió rápidamente al ataque, aunque en alguna oportunidad se apuró demasiado y chocó contra los rivales. Sin la pelota también se movió inteligentemente, buscando caer siempre a espaldas de los zagueros para llegar hasta el fondo y mandar el centro. Uno de ellos lo aprovechó Blanco para convertir, de cabeza, el 2-0. Es decir, los dos que estuvieron bajo la lupa sirvieron goles.