LA NACIÓN/GDA
Como en 1999, destacados analistas de Wall Street avizoran graves problemas en la Argentina. Las recomendaciones de los especialistas a sus clientes para que reduzcan sus inversiones en el país incluyen, otra vez, las posibilidades de un default, o sea, cesación de pagos de deuda, o una reestructuración forzosa de ésta.
Por caso, Lehman Brothers explicó a sus clientes que "los mercados han comenzado a preguntarse si el país podría estar al borde de otro default. Pocos participantes del mercado, si es que alguno, han olvidado los costos y el drama asociados al default anterior. Como resultado, los mercados están altamente sensibilizados".
En su informe titulado "La montaña rusa de la Argentina", Lehman expuso: "Mirando hacia adelante, la pregunta es: ¿será capaz el gobierno de continuar explotando sus ahorros en 2010? Los mercados parecen ser cada vez más de la opinión de que no". A su vez, la analista del Credit Suisse, Carola Sandy, difundió una nota en la que alertó entre sus clientes: "No vemos la recompra de bonos como un indicio de un cambio fundamental en la política económica".
Para el experto de Goldman Sachs, Alberto Ramos, "es bastante paradójico que un país con superávits fiscales gemelos, que aún crece a tasas sólidas y cuyas principales exportaciones han tenido un aumento significativo de los precios desde 2003, aún carece de un acceso directo a los mercados y tiene que pagar un 15% para colocar deuda".
El lunes, Standard & Poor`s le bajó la nota de la deuda argentina por el temor al manejo de la economía en el país, en especial a lo referente a la inflación y a las presiones fiscales. Ayer, varios especialistas argentinos coincidieron en parte con algunas advertencias de Wall Street, pero también consideraron "exagerado" el diagnóstico del default.
INFLACIÓN. En lo que sí hay coincidencias es en la problemática referida a la inflación. El Indec, organismo oficial encargado de difundir este dato, dijo que en julio había crecido solo un 0,4%. Esto acentuó las sospechas de manipulación del índice, que ya llevan dos años.
Ayer continuaban con fuerza en el Indec los rumores de cambios, lo que era festejado por los trabajadores. En concreto, se referían al "inminente reemplazo" de Ana María Edwin, directora del instituto, quien responde directamente a Guillermo Moreno, el polémico secretario de Comercio Interior, y hombre de extrema confianza del ex presidente Néstor Kirchner. A él le apuntan, opositores y cada vez más oficialistas, como responsable de la situación de descrédito del Indec.
Instituto polémico
El gobierno sostiene que la inflación en 2008 será inferior al 10%. Sin embargo, analistas privados la ubican entre un 25% y un 30%.
La última medición del Indec (Instituto Nacional de Estadísticas y Censos) para la inflación de julio, ubicada en el 0,4%, sirvió para boicotear una recompra de bonos por parte del Tesoro dirigida a subir la cotización de los títulos públicos, luego que Argentina viviera la peor semana financiera desde 2005.
El Indec fue intervenido a fines de 2006 por decisión del entonces presidente, Néstor Kirchner. El motivo fue la aceleración de la inflación. El mandatario quería que el Instituto quedara en manos de la Secretaría de Comercio Interior, cuyo titular (apodado "Patota" e integrante del "ala dura" del kirchnerismo) era conocido por sus métodos disciplinarios.