En los primeros cuatro días de competencia en el "Cubo de Agua" de Beijing, se quebraron 16 récords mundiales de natación, duplicándose la cantidad de plusmarcas mundiales batidas hace cuatro años, durante los Juegos Olímpicos de Atenas.
El martes, incluso, en una competencia las tres primeras nadadoras en llegar a la meta lo hicieron por debajo de la, hasta ahí, mejor marca de la historia.
Es entendible, entonces, que ya comiencen a plantearse distintas teorías para explicar este fenómeno sin precedentes y que promete no finalizar por estas horas.
La más manejada por el momento tiene que ver con el LZR Racer, un bañador diseñado por la marca Speedo con la colaboración de estudios realizados por la NASA. No hay evidencia científica que compruebe que los bañadores son la razón de tanto récord quebrado, pero desde su aparición a principios de año, son más de 50 las plusmarcas superadas. Y no se cree que todo sea una simple coincidencia.
Algunos, como Alberto Castagnetti, entrenador de los nadadores italianos -que no se lanzan al agua del "Cubo" con el LZR de Speedo, sino con un traje de la competencia-, afirman que se trata de un "doping tecnológico".
Pero en estos Juegos no todos los récords se quebraron por nadadores equipados con el LZR. Siguiente paso, entonces, analizar el famoso "Cubo" de Beijing.
Es el mayor estadio construido casi en exclusivo para la natación (también se usa para los clavados). Tiene capacidad para más de 17.000 espectadores y una presencia impactante. Pero hay que apuntar a su pileta.
Tiene tres metros de profundidad, uno más que la mayoría de las piletas; a diferencia de otras no tiene un extremo más profundo que el otro, lo que reduce las turbulencias; el agua se derrama en los bordes y se escurre hacia abajo en lugar de volver a ingresar a la piscina; los plásticos demarcatorios de los andariveles están diseñados para frenar el oleaje; el agua es tratada con filtros que mejoran la visibilidad y moderan el sabor, el olor y la irritación ocular producida por el cloro. ¿Todo eso cuenta? Seguramente, pero hay otra teoría más deportiva.
Para muchos, una de las claves pasa por el perfeccionamiento de los entrenamientos, ayudado por la aplicación de la ciencia al deporte. Equipos como el de Estados Unidos, por ejemplo, cuentan con cuatro expertos que graban cada competencia analizando minuciosamente la producción de cada uno de sus deportistas y los someten a trabajos específicos para paliar los "problemas" que se detecten, hablando de movimiento de piernas y brazos y técnicas de respiración.
Todas las teorías pueden ser válidas. Pero tampoco hay que olvidar que en el agua del "Cubo" desfilan a diario estrellas como Michael Phelps, que no es una máquina, pero lo parece. (Fuente: The New York Times)
Algunos porqués de tantos récords
La pileta
Para muchos, la profundidad (un metro más honda que el resto) disminuye la resistencia. Las líneas plásticas que marcan los andariveles están diseñadas para dirigir el agua hacia abajo y los bloques de partida permiten un impulso similar al utilizado en atletismo.
Bañadores
El traje LZR Racer, diseñado por la marca deportiva Speedo y que no tiene costuras, sino distintas partes fundidas por un proceso especial, contribuye a la velocidad. Desde que se introdujo en la competencia oficial, en febrero, se bajaron más de 50 récords.
Ciencia deportiva
La ciencia aplicada al deporte, ha mejorado las técnicas de entrenamiento, movimiento de piernas, respiración, posición corporal. El equipo de Estados Unidos tiene cuatro expertos que graban cada carrera y realizan pruebas de laboratorio a cada nadador.
Incentivos económicos
Hace no muchas décadas, eran pocos los deportistas que se podían dedicar exclusivamente a la natación. Hoy es uno de los deportes más profesionalizados, al punto que si Michael Phelps gana los ocho oros recibirá un millón de dólares por parte de Speedo.