"Lo siento como el cierre de 18 años de natación"

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BEIJING | EDWARD PIÑÓN

A los 4 años se tiró por primera vez a una piscina y desde allí no paró. Durante mucho tiempo defendió a Biguá, pero ahora representa a la Universidad A&M de Texas , donde estudia Ingeniería Eléctrica. El próximo jueves 14 a las 7.30 horas se tirará en la piscina del Cubo de Aguada para defender a Uruguay en las series de 50 metros libre. Estos serán sus últimos Juegos Olímpicos, y "Pancho" no dará ventaja.

-¿En qué situación está?

-Estoy contento y pronto para dar lo máximo.

-¿Está en sus mejores tiempos?

-Estamos en un período de descanso porque el entrenamiento fuerte pasó. Lo que tengo por delante es descanso y aclimatación.

-¿Por eso llegó a descansar diez horas seguidas?

-Sí, es verdad, metí diez horas de sueño. Y es lo que tengo que hacer para llegar bien.

-¿Qué cambió de aquel muchacho que ingresó en el último instante a Sydney, a éste de Beijing?

-Si se analiza la forma en la que se terminó definiendo la clasificación hay mucho de parecido, porque si bien esta vez la marca la tenía desde hace un año, hasta último momento dos compañeros tuvieron posibilidades de superarla y todo terminó definiéndose en la última semana. Como ellos quedaron muy cerca, tampoco estuve muy tranquilo. Obviamente que en el resto llego con otra madurez y lo estoy sintiendo como una despedida, como el cierre de estos 18 años de natación y estoy contento, tratando de disfrutarlo al máximo.

-¿A nivel olímpico o total?

-Total. Estoy en un punto en el que quiero dejar de nadar estando arriba y no intentando llegar. Quiero perseguir otros sueños.

-¿La mejor forma de irse es con un récord nacional?

-Obvio. Bueno en realidad la mejor forma de irme es como estoy ahora, representando a Uruguay en unos Juegos Olímpicos, pero si se acompaña con un récord nacional mucho mejor.

-Cuando hace un balance, ¿qué es lo mejor que le pasó?

-Sin lugar a dudas la natación. Para mí fue una brújula porque, por ejemplo, odiaba el inglés y terminé estudiando una carrera en Estados Unidos. La natación me obligó a sacar lo mejor de mí. También me dio muchos amigos, momentos, la perseverancia, un estilo de vida. Me va a quedar para siempre.

-¿Lo peor?

-Levantarse a las cinco de la mañana (risas). En serio, nada. Ni las calenturas momentáneas; la natación me enseñó a sobrellevarlas.

-¿Cómo vio la piscina?

-Excelente. Me gustaron los cubos, los andariveles son grandes, la profundidad... El Cubo de Agua tiene capacidad para 18.000 espectadores y eso genera un ambiente deportivo importante. Estimula muchísimo para nadar.

-¿Qué puede pasar adentro?

-Creo que con la mentalidad que tengo de dar todo en esta última piscina que me queda de mi vida, me va a salir todo bien.

-En los 50 metros no hay tiempo para pensar nada.

-Sí, hay que jugarse de entrada. Es ir con todo, reaccionar rápido, no quedarse parado en el cubo, tener buena llegada. Hay muchos detalles y todo puede pasar.

-¿Analiza a los rivales?

-Los conozco a todos, son rápidos, tienen gran nivel, se hicieron un buen nombre y va a estar duro, pero voy a darle con ganas.

-¿Le parece que Michael Phelps ganará las ocho medallas de oro?

-Creo que sí. Lo tiene todo planeado desde hace mucho tiempo e incluso el otro día estábamos discutiendo que hay nadadores de Estados Unidos que podrían sacarle alguna medalla pero lo veo todo muy armado.

-¿Cree que pueden nadar en beneficio de Phelps?

-Sí, me parece que sus propios rivales estadounidenses están deseando que se logre el récord. Además, el ocho es el número de la suerte acá en China, y en una de esas llega.

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