La reunión mantenida entre los presidentes de clubes y delegados dejó dos conclusiones: buscar soluciones de fondo para el fútbol uruguayo y no comenzar la actividad oficial en las actuales condiciones.
Dicho encuentro tuvo una duración aproximada de dos horas y media y fue conducido por un moderador contratado.
Las instituciones, en los días previos a la reunión, habían remitido diferentes puntos para ser tratados, los cuales en muchos casos fueron comunes apuntando a la estructura económica de la AUF, donde estuvo incluido el Estatuto del Jugador y los gastos de la selección uruguaya. A su vez, también se incluyó una negociación con el gobierno procurando un respaldo por distintos vías, pero siempre vinculado a lo económico.
La mayoría de los clubes prefiere cambiar el sistema de disputa de la actividad oficial, volviendo al antiguo régimen que se extendía de febrero a diciembre.
Pero, para reformular los calendarios, se tendría que disputar nuevamente un Campeonato Uruguayo Especial y ese es el punto de la discordia, ya que varios clubes ante esa posibilidad apuntan a los intereses deportivos, porque ese modelo no tendría descenso ni ascenso.
Entonces, ante esa posibilidad, estaría el veto de la Segunda División Profesional, salvo que se le brinde a la divisional una compensación económica.
Al decir de un presidente: "el voto de la B siempre cuesta dinero".