Álvarez se llevó el alma

Peñarol

N. Biglianti. No tuvo fallas.

M. Aguirregaray. Defensivamente, tuvo altibajos; no lo dejaron desdoblarse como en otras oportunidades y, además, pudieron haberlo echado.

G. Alcoba. Sin la presencia acostumbrada; regaló una pelota de gol no capitalizada por el adversario.

D. Rodríguez. Sin brillar, con orden, "a cancha", fue el más solvente de la zaga.

M. Arias. Le costó afirmarse, tanto en el lateral como en el mediocampo.

O. Pérez. Aportó dinámica, pero esta vez no estuvo tan preciso en los cambios de frente y los pases largos.

D. Rodríguez. Inexpresivo. Liviano.

R. Olivera. Intentó organizar la ofensiva o, al menos, internarse con jugadas personales; no lo acompañaron.

F. Estoyanoff. El delantero más peligroso, aunque complicó más y tuvo mayor claridad en la primera etapa. Estrelló un pelotazo en el travesaño. Una pregunta: ¿no es mejor que alguien lo lance, metiéndole la pelota adelante para que pique en velocidad, que él llegue trasladándola?

C. Bueno. Anulado.

J. M. Franco. "Fue a la guerra en el juego de alto", ganó algunas, pero tampoco lo acompañaron.

M. Román. No logró plantar bandera en el mediocampo.

F. Correa. Casi no entró en juego; sin la pelota, es imposible hacer lo que mejor hace: la pausa.

El Mejor

7 puntos para Mario Álvarez; puso y dejó lo que le faltó a Peñarol después que salió lesionado: alma.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar