Lejos de haberse dado el "pitazo final" en el sonado caso que involucra a la periodista Yosselem Rocamora con el árbitro argentino Sergio Pezzotta, el episodio tendrá ahora "alargue y penales" en el ámbito oficial de una entidad que -por la propias declaraciones de la mencionada mujer- se ha visto cuando menos rozada por el escándalo desatado tras lo que puede ser considerado como un intento de soborno al citado juez, que dirigió el partido que Uruguay y Chile empataron en noviembre del año pasado en el Estadio Centenario en el marco de la disputa de las Eliminatorias: la Asociación Uruguaya de Fútbol.
Como Rocamora ha afirmado que fue contratada por la AUF para realizar tareas de relaciones públicas con los integrantes de la terna arbitral e, incluso, el veedor de la Confederación Sudamericana de Fútbol que asistió al encuentro entre celestes y trasandinos, agregando que la reserva para que se alojara en el mismo hotel de Carrasco donde lo hicieron aquellos fue realizada por un presidente de club -Daniel Franco, de Progreso- a nombre de su hija, el Consejo Ejecutivo de la institución rectora del fútbol uruguayo decidió llevar adelante todas las actuaciones que se encuentren a su alcance con el propósito de que se aclare totalmente un hecho por demás confuso.
En tal sentido, entonces, los neutrales resolvieron en una reunión mantenida el martes por la noche que a nivel de la Asociación Uruguaya de Fútbol se inicie una investigación administrativa, que será llevada a cabo por tres abogados.
En este aspecto, quedó establecido por parte del Consejo Ejecutivo de la AUF que uno de los profesionales será el Dr. Hernán Navascués, en su carácter de asesor jurídico de la entidad, quien será acompañado en la tarea por otros dos colegas, cuyos nombres saldrán de la lista de profesionales que integran la Sala de Abogados y los distintos tribunales que pertenecen al organismo rector de nuestro fútbol.
De esta forma, pues, la AUF intenta aclarar lo que sucedió en torno a una denuncia realizada por una periodista argentina en el sentido de que en ocasión de la disputa del partido Uruguay-Chile la dirigencia local contrató los servicios de una mujer para que sedujera a Pezzotta con el objetivo de que sus fallos favorecieran la chance de los celestes.