SILVIA PÉREZ
- ¿Cómo se siente al ser puntero del torneo?
- Es algo muy lindo. Que no es de este torneo sino fruto de lo que se viene haciendo desde que asumimos en River. Es el premio a la dedicación y al esfuerzo, porque nos pasamos horas y horas tratando de automatizar y mecanizar lo que hoy muestra el equipo. La finalidad es jugar a ganar y nos están acompañando los resultados. Es muy disfrutable.
- ¿Es el único secreto?
- No tengas dudas. Son muchas horas de dedicación, de mucha concentración, seriedad y mucho profesionalismo. Eso es lo que se inculca, no sólo fundamentos técnicos. Estar con buena disposición, con una sonrisa. Llegar al Prado o al complejo con muchísimas ganas de trabajar y de compartir, y no solo en lo profesional sino en la parte humana. Estoy convencido que cuando vos estás bien en tu casa, estás bien con tus amigos y trabajando en lo que te gusta, lo contagias. Por suerte tenemos muy buena respuesta.
- ¿Fue una satisfacción extra ganarle a Danubio?
- Siempre tomo al fútbol como un juego. Nunca es una revancha o una venganza. Cuando pierdo con un rival que juega mejor no se me despierta ningún instinto malo, lo asumo. Siempre le predico a mis jugadores que si somos aplicados y hacemos todo bien somos rivales para cualquiera. Me gusta ganar por jugar mejor y no acostumbrarse a hacerlo por las equivocaciones del rival o de casualidad, sino como consecuencia de algo. Con respecto a Danubio, siempre fui muy admirador del fútbol de Danubio, de su escuela y de los dirigentes que siempre pregonaron eso.
- Tudurí dijo luego de la goleada frente a Rampla que el momento de River se debía a su mano y a la cantera de jugadores del club, ¿lo comparte?
- Sí, porque a la mayoría de los jugadores no les enseño, ya vienen así. Simplemente los elijo. Veloces y con buena técnica. Siempre hay cosas para mejorar, todos tenemos cosas para mejorar. Lo que les enseño es a tomar decisiones. Estoy de acuerdo, siempre se trabajó muy bien en River.
- Siempre se le criticó porque sus equipos no tenían equilibrio, pero este River lleva convertidos 20 goles y recibió solo cuatro.
- Uno asume que ha tenido errores y siempre se está a tiempo de corregirlos. Tengo que resaltar el trabajo de mi hijo Juan Carlos que toma como su responsabilidad la parte defensiva. Como lo del entrenador de arqueros Celso Olivera, que ha sido una gran adquisición. Y lo del profesor Marchetti que no se nombra mucho, pero su trabajo se ve en la velocidad que tiene el equipo y en que no cesa en su obsesión por el gol. Eso es mérito del preparador físico que los tiene a full. Estoy rodeado de gente muy capaz y de muy buenas personas.
- Hay quienes creen que River se va a caer, sobre todo porque tiene jugadores muy jóvenes, ¿usted que piensa?
-Estadísticamente, tendrían su parte de razón. Sería normal que al ser tan jóvenes les sucediera eso. Hasta el momento no les vemos nervios como para dudar de ellos. Por ahora no han mostrado signos de que pueda pasar. Hemos tomado prevenciones para que eso no suceda, los respaldamos con mucho trabajo para que no tengan tiempo de nada. Son como unos robots que están continuamente en su función y no les da tiempo de pensar en lo que van a gastar o en que pasaría si las cosas salen mal.
- ¿Qué cambió en usted?, parece otro tan mesurado en sus declaraciones, tan humilde y dándole tanto crédito a los demás.
- La humildad siempre la tuve, lo que pasa es que de la forma en que me manejaba daba lugar a malentendidos. Siempre dije que trabajaba para ser el mejor y lo mantengo, pero la forma en que lo decía no era la mejor.
- ¿Quién le hizo ver que debía cambiar?
- He tenido charlas con un psicólogo que me clarificó las cosas. Me hizo ver que tenía principios sanos y valederos, pero que me equivocaba en la forma y que eso había que cambiarlo. Me pareció razonable. Parecería que soy una persona de no escuchar, pero no es así. Soy de escuchar y me pareció una decisión inteligente. Teniendo un producto que gusta tanto, no podía seguir siendo tan discutido.
- Ahora parece ser mucho menos usted y le da mucho más crédito a los jugadores.
- Siempre dije que cuando el entrenador inculca su idea es el 80%, pero una vez que el jugador la incorpora y aprende el libreto es él el que tiene el 80%, si es que se puede hablar de porcentajes.
- Está tan cambiado que ya ni sale los domingos de noche.
- En parte sí, je. Uno cuando sale no hace nada malo y lo sigo haciendo, pero antes era sistemáticamente y ahora ya no.
- ¿La meta sigue siendo dirigir Nacional?
- Hoy la meta es el exterior, porque la posibilidad de Nacional siempre va a estar. Cuando se me dé la oportunidad de llegar a Nacional no quiero estar pensando en irme al exterior. Quiero haber ya pasado por eso, haber crecido. Quiero tener el tiempo necesario para plasmar mi trabajo y la suerte de arrancar bien afuera. Hacer una carrera brillante en el exterior y luego sí, estar mucho tiempo en Nacional y conseguir cosas que hoy se ven muy lejanas.
Premios.
"Sé que este es un fútbol pobre, pero es como el que es pobre y no se baña. Por eso me gusta que los jugadores reciban un incentivo".
Peñarol.
"No voy a contestar si dirigiría a Peñarol. Mis metas son Nacional y volver a la selección. He cambiado y no quiero herir a nadie".
Porcentaje.
"Mientras el técnico inculca su idea tiene el 80%, pero una vez que los jugadores aprendieron el libreto, cambia y el 80% es de ellos"
Cobran $ 4.000 cada vez que son punteros
Los futbolistas de River Plate cobran 4.000 pesos por cabeza de premio, cada vez que son punteros del torneo. Si el fin de semana ganan o empatan y mantienen la punta, vuelven a cobrar la mencionada cifra. En cambio, si pierden pero igual siguen punteros no reciben nada. Si ocupan el segundo lugar en la tabla reciben 3.000 pesos y si están terceros 2.000, siempre por cabeza.
La idea fue de Carrasco como forma de incentivar y premiar al plantel. Es más, el plan original del entrenador era que solo recibieran el dinero los once titulares y los suplentes que hubiesen ingresado durante el partido, pero el presidente Tudurí lo hizo extensivo a los 17 que conforman el plantel. "Yo pretendía mantener el hambre y evitar que alguno hiciera la plancha", explicó "JR".
"No me molesta que pongan 18 volantes"
El cambio experimentado por Carrasco, también se nota cuando se refiere a la forma en que juegan otros equipos. "A mí lo que me molesta no es que haya técnicos que pongan 18 volantes o se cuelguen todos del travesaño, porque todas las opciones son igualmente válidas. No digo que mi manera de jugar sea mejor que otras. Cada entrenador puede elegir que su equipo juegue como quiera o como más le guste y todo es valedero. A mí lo que me molesta es que no lo asuman. Que digan que salen a buscar la victoria y que sus equipos salen a ganar, eso es lo que no me gusta. Que no sean sinceros. Sería bueno que se sinceraran. Yo soy demasiado frontal y auténtico y eso a veces me ha dado problemas, pero lo que yo digo sobre mi equipo se ve plasmado en la cancha", afirmó.