Colombia ¡No! Valentierra y Moreno parecen ser las gotas que derramaron el vaso

En 12 años, con el 84% de los futbolistas de ese origen que vinieron al fútbol uruguayo no pasó nada

JORGE SAVIA / WILLY VIOLA

Arnulfo Valentierra y Leonardo Fabio Moreno se fueron de Peñarol envueltos en un silencio contrastante con la relativa resonancia -en el caso del delantero más que nada por su nombre, que recordaba al del cantautor argentino de gran vigencia hace más de 40 años- con la que llegaron.

¿Qué pasó con ellos? ¿Por qué no anduvieron nada? ¿Por qué los terminó "borrando" en forma más terminante el propio Gustavo Matosas, que fue el técnico que los trajo o, al menos, dio el "OK" para que el club los incorporara?

Las respuestas concretas, reales, las debe saber Peñarol mejor que nadie, y son prácticamente de alcances individuales, referidos puntualmente a las situaciones de los dos jugadores mencionados.

Sin embargo, el significado de lo ocurrido con Valentierra y Moreno quizá exceda los límites de esa área: pueden constituir las dos gotas que derraman el vaso, ya que con ellos suman 18 los jugadores colombianos -relativamente notorios- que desde los primeros años de la década del 90, al influjo del esplendor del Atlético Nacional de Medellín y la selección de Colombia (ambos dirigidos por Francisco "Pacho" Maturana) han pasado por el fútbol uruguayo y con la gran mayoría de ellos -llamativamente, porque los futbolistas de ese país se caracterizan por su riqueza técnica, por una línea futbolística atildada- no ha pasado nada, o casi nada.

Concretamente, con las relativas excepciones de Flavio Córdoba, que es el que mayor cantidad de partidos (82) ha jugado; de Carlos Sánchez, que no sólo es el 3º en cuanto al número de encuentros disputados sino que, además, resultó tan bueno que se lo llevaron para tenerlo en cuenta en la selección colombiana; y de Hamilton Ricard que, pese a ser un gran "fiolo" en cuanto a sus desplazamientos adentro de la cancha, ratificó que mantenía intactas las cualidades de jugador de alta competencia -incluso en Europa-y con ellas se constituyó en un factor excluyente para que Danubio ganara el Uruguayo de la temporada pasada, el 84% de los colombianos que pasaron -y en algunos casos siguen- por el fútbol uruguayo no justificaron su "importación" e, incluso, varios de ellos fueron un verdadero fiasco.

La constante, entonces, empuja a preguntarse qué pasa: si el problema son ellos, que no se adaptan; si es de los que los traen, que no eligen buenas individualidades, o- por qué no- el propio fútbol uruguayo.

Al parecer, por las opiniones de gente de fútbol de nuestro país que conoce la idiosincracia social y futbolística de los colombianos, el "desencuentro" pasa por un poco de todas y cada una de esas causas.

El Prof. Juan Antonio Tchakidjian, apuntó: "Acá criticamos mucho y ellos necesitan que los hagan sentir importantes". El "Maño" Ruiz hiló fino por otro lado, reflexionando que "de pronto el nuestro es un fútbol que no les cae bien y, quizá, algunos de ellos han llegado a los equipos en un momento que no era el más adecuado". Y Angel "Bebe" Castelnoble, a su vez, centró el problema en que "los colombianos están acostumbrados a que la pelota les llegue siempre bien jugada y aquí pasa casi siempre por arriba de los volantes".

Sea lo que fuere, la experiencia indica -sin el más mínimo tinte xenofóbico- que en el fútbol uruguayo, jugadores colombia...¡no! Es la realidad, no un juego de palabras.

H. Ricard: Fue el más trascendente; y el más efectivo: convirtió 12 goles.

J. Ramírez: Jugó poco, fracturó a Olveira. Eso lo afectó y se hizo pastor.

F. Córdoba: Es el que más partidos jugó y, pese a ser zaguero, anotó 5 goles.

C. Sánchez: Fue, junto a Ricard, aunque joven y promisorio, el mejor de todos.

B. Mosquera: Jugó con regularidad; poseía buena técnica, era volante de contención y no convirtió goles.

E. Chará: Fue un volante hábil, pero liviano; pasó sin pena ni gloria.

J. Serna: Insinuó algo, concretó poco; fue claro que Bueno no le dio apoyo.

E. Arriaga: Fue discontinuo, aunque útil; muy hábil, hizo jugadas prodigiosas.

C. Córdoba: Volante de armado, manejó bien la pelota, pero fue "uno más" en Liverpool.

La cifra

2 colombianos solamente jugaron en dos equipos cada uno: Félix García y Luis García, hijo del "Chiqui", que fue técnico de la selección de Colombia.

82 partidos lleva disputados con River Plate el colombiano que más jugó en el fútbol uruguayo: el zaguero Flavio Córdoba.

La pelota, los aeropuertos y los que están en la bajada...

J.S.

Angel Castelnoble dirigió a Millonarios y, por su amistad con Luis "Chiqui" García, tuvo alojado en su casa al hijo -del mismo nombre que el padre- de quien fue entrenador de varios equipos de Colombia y la selección colombiana, que a mediados de los 90 quiso que el muchacho viniera a foguearse en el fútbol uruguayo. El "Bebe" conoce el tema, entonces, y lo encara: "Para ellos es difícil el fútbol uruguayo, porque los colombianos gastan más energía en la tenencia de la pelota y acá la energía se gasta en recuperarla; están acostumbrados a que les llegue siempre bien jugada y aquí les llega arriba de la cabeza o contra el pecho del contrario".

"Maño" Ruiz dirigió al Pereira y al Atlético Nacional; tampoco le es ajena la temática: "Son capaces, todos los que fueron a la Argentina triunfaron; y en todos los países de América hay colombianos. Así que no es que afuera de Colombia tengan dificultades". Y lo mismo ocurre con el Prof. Juan Antonio Tchakidjian, que trabajó en el Tolima con el Prof. José Ricardo De León y el Independiente Santa Fe de Bogotá con Mujica: "Sólo por ser colombianos, llegan a un aeropuerto y los revisan 4 veces más que a nadie. Entonces, ¿por qué la rompen en la Argentina? Enseguida los elogian y se van potenciando. En cambio, si no los hacen sentir importantes, se van disminuyendo; ¡y acá no le damos para adelante a nadie!"

Por último, está el "Polilla" Da Silva, que jugó en el América de Cali 5 años: "Nuestro mercado no compite con nadie; así que los colombianos que vienen aquí, por lo general no son primeras figuras. Incluso lo digo por lo que me pasa ahora: los jugadores que me ofrecen, son los que están en el final de sus carreras, los que no tienen sitio en otras partes o son descartados por la mayoría de los equipos colombianos".

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