Pablo García y Mario Regueiro compartían una de las mesas de la cafetería del aeropuerto junto a familiares de ambos.
También iban a regresar al viejo continente en el vuelo 6012 de Iberia y fueron los primeros en llegar a la terminal de Carrasco.
El "Canario" accedió a sacarse una foto junto a Regueiro, pero dijo que no quería hablar. Sin embargo, no pudo con su temperamento y deslizó algunos conceptos. Reconoció que la lesión no fue la única razón por la cual decidió alejarse de la selección.
"Fueron una cantidad de cosas y lo de la lesión fue la gota que desbordó el vaso", tiró García.
Al preguntarle cuáles eran esas cosas y si tenían que ver con el grupo, con la relación con el técnico o la organización de la AUF, no quiso responder. "Es mejor no hablar, para no armar más lío", dijo.
Luego, mientras accedía a firmar autógrafos y a sacarse fotos con quienes lo reconocían, confió que había visto los dos partidos en la casa de su padre en Suárez. "Para mí es horrible ver los partidos por televisión. Me da un dolor de barriga bárbaro, por los nervios que me agarro", contó el "Canario".
Para finalizar, dijo que no estaba arrepentido de haber anunciado que ya no vestiría más la celeste, pero ante la insistencia dejó una pequeña puerta abierta. "Vamos a ver, hay que dejar que pase el tiempo. Pero que una cosa quede clara, no hay nadie que quiera estar en la selección más que yo", afirmó.
La situación de Mario Regueiro es otra, porque el papel que firmó no permite que haya vuelta atrás. "No estoy arrepentido de haber renunciado. Ya está. Hacía tiempo que no me sentía a gusto, pero lo que dijo el técnico de mí que había hablado de que me quemaba si no jugaba, no es cierto. Nunca le dije eso. Basta con mirar atrás y ver que en etapas anteriores yo tampoco era titular. Cuando jugaba era porque entraba y, sin embargo, no me quejé", dijo Regueiro.