JORGE SAVIA|EL PAÍS EN PARAGUAY
Paraguay y Uruguay juegan hoy un partido que en la segunda fecha de las Eliminatorias para el Mundial de Sudáfrica sería "de locos" llamarlo como se dice a veces "bisagra", como también considerar que es o puede ser determinante.
No. Ni tanto, pero también ni tan poco. Hoy por hoy, enfocando pura y exclusivamente los 90` que se disputarán esta noche, hay que convenir que el cotejo es importante, como lo son los tres puntos que tratarán de conquistar, por su lado los dirigidos por el argentino Gerardo Martino, y por el suyo los conducidos por el maestro Oscar Washington Tabárez.
Sin embargo, al efecto del futuro -y la potenciación en ese plano- de ambos equipos para lo que viene de la ronda clasificatoria para el Mundial africano, el resultado que se registre en la presente jornada puede llegar a ser muy importante.
Es que las Eliminatorias han arrancado bajo ciertas pautas que llevan a pensar que quizá no se corten al frente tres o hasta cuatro equipos como ocurrió en ediciones pasadas. En esa escenografía, entonces, dos "rivales directos" como lo son Paraguay y Uruguay, que empezaron con dos resultados distintos disputarán hoy tres puntos que mirando al futuro en ningún caso, ni en el de un empate, van a tener el mismo significado.
Paraguay, que es local, tiene que ganar. Y si lo hace, se hace fuerte, se agranda, tira para atrás a los celestes, y empezará a transitar por las Eliminatorias con el pecho hinchado y la camiseta albirroja luciendo un innegable rótulo de "candidato".
A Uruguay, que es visitante, le sirve el triunfo, pero también el empate, aunque el estilo de Tabárez apunte siempre, con mayores o menores precauciones, a ganar aunque sea de visitante o, a jugar con la meta de -sin desguarnecer el propio- vulnerar el arco adversario.
La incógnita que plantea el partido, pues, parece pasar por la forma con la que cada uno saldrá a buscar la meta, de acuerdo a lo proclamado por ambos.
Sugestivamente, luego de concretada la goleada del debut, el técnico celeste advirtió que "dimos algunas facilidades, lo que hicimos mal ante Bolivia, frente a un rival más fuerte podemos pagarlo caro". Y no bien se vislumbró la integración y el planteo táctico con el cual los celestes enfrentarán hoy a los paraguayos, quedó claro que -ya sea con un 3-5-2 como con un 3-4-1-2- fue como si Tabárez hubiera adivinado lo que, reservadamente, muy en confianza, le comentó a Ovación el uruguayo Ruben Israel, que es técnico del Libertad y conoce "al dedillo" las características de los hoy locales: "me parece que venir a jugar con un 4-3-3 sería muy arriesgado; modestamente, creo que si salimos a ganarle el mediocampo y ponemos dos atacantes rápidos adelante, tenemos buenas posibilidades". Esto es: es notorio que con la variante táctica que Tabárez imprime, Uruguay hoy sale a "trancar" a Paraguay -y a partir de eso desdoblarse hacia el ataque- en el mediocampo.
A su vez, en la vereda de enfrente, sin haber dado a conocer el equipo, Gerardo Martino solamente podría darle entrada a Carlos Bonet como volante externo por derecha para que le dé más salida y proyección ofensiva al 4-4-2 con que enfrentó a los peruanos.
Podría parecer que el que apuesta un poco más fuerte es Uruguay. Es Tabárez, que deja tres zagueros para agregar un jugador en el medio. Martino, en cambio, soltaría más a sus futbolistas, pero no se juega a poner tres atacantes.
Todo eso, entonces, lleva a concluir que un encuentro que no es "bisagra", que no es clave, pero que para el futuro de los dos equipos puede ser muy importante, los protagonistas apuntan a ganarlo como "Defensores del mediocampo"; paradójicamente, o no tanto, en el "Defensores del Chaco".