SILVIA PÉREZ
- Debe ser el único técnico que atiende el celular durante el partido, ¿quién lo llamó?
- Un amigo, un amigo de la vida. Es parte de la cábala.
- Que Rampla esté en la punta ya no es sorpresa, pero venir al Estadio y ganarle a un grande no se da todos los días.
- No. Es algo que había soñado muchas veces. Este partido era muy importante para mí. Por eso miré el video de Nacional cuatro veces y sabía que los cambios de frente me iban a dar resultado. Tuvimos la pelota y metimos. Porque meter no es sólo tirarse a los pies y trancar fuerte, se puede meter teniendo la pelota. Siempre digo que Rampla tiene el mejor mediocampo del fútbol uruguayo. Tuvimos permanentemente la pelota.
-¿Cómo pesó el gol tan tempranero?
- Primero, fue muy importante que convirtiera Álvaro Méndez que no había jugado nunca como titular y no le pesó la responsabilidad. Lo saqué porque estaba fundido, pero hizo un muy buen partido y convirtió un golazo. Yo dije que ese gol era letal y creo que voy a tener que empezar a jugar a la quiniela porque acierto todo. Era letal hacer un gol porque ellos se iban a poner muy nerviosos.
- Mucho se habla de lo que significa jugar contra 10 hombres, ¿es más fácil o más difícil?
- Más difícil, porque los equipos al enfrentar una situación adversa se agrandan. No es la primera vez que nos pasa y es típico del fútbol uruguayo. Igual creo que los desestabilizamos bastante porque reitero, tuvimos permanentemente la pelota.
-¿Le preocupa la cantidad de goles que erró el equipo?
- Sí, estoy muy preocupado. No es la primera vez que nos pasa, fue igual frente a River y Defensor. Creo que es porque nos ponemos nerviosos a la hora de definir, porque trabajamos todos los días en definición. Tres contra tres, cuatro contra cuatro, dos contra dos y mano a mano.
-¿Nunca saca a Omar Pérez?, porque en el segundo tiempo estaba muy cansado. - No, tiene que jugar los 90 minutos como sea porque suma mucho. Es el segundo capitán y un jugador fundamental cuando los espacios se abren por el pique corto y la ductilidad que tiene. La prueba es que estuvo a punto de convertir, se tiró de cabeza y no llegó. Tiene resto, hay Omar Pérez para rato.
-¿La vio complicada en algún momento del partido?
-Sí, cuando erramos tantos goles. A Ortiz y a Merlo los recontra rezongué. Soy así, muy rezongón, pero por suerte después nos damos un abrazo.
- La cábala del cambio del saco por la campera sigue dando resultado.
- Sí, lo de las pilchas me tiene muerto pero no lo puedo cambiar. Al menos mientras no perdamos. Antes de terminar quiero dedicarle el triunfo a Daniel Carreño, que es un muy buen técnico y una gran muchacho. Pero el fútbol es así.