Lo de Peñarol es un misterio

La hinchada le pide que meta, lo hizo, pero Wanderers igual le ganó y lo dejó décimo en el Apertura

2007-09-08 00:00:00 300x300

JORGE SAVIA

"¡Más de hueevooo...!/

¡un poco más de huevooo...!"

Más que la bronca -y casi hasta desazón- que mostró al final la hinchada aurinegra, quedó marcado más a fuego ese atronador y denso reclamo que "cantó" al terminar el primer tiempo, pocos minutos después que en una de las pocas llegadas netas que armó y finalizó Wanderers en el curso de los primeros 45´, Diego Chaves metió el gol con el cual a la postres quedaría plasmada la victoria bohemia.

Ahora, bien; Wanderes consiguió ante el cuadro que dirige Matosas su primer triunfo en lo que va del Torneo Apertura y Peñarol -que empató un partido, ganó uno y perdió los dos restantes- anoche quedó 10°, pero... ¿es ese el problema?

No es fácil discernirlo. Porque no parece que a Peñarol le falte actitud. Ayer, por ejemplo, tuvo más la pelota. Fue más al frente. Incluso, no se puede hablar de imprecisión, porque la pelota circula con relativa fluidez. O sea que la idea de Matosas se nota, está presente.

¿Entonces? Y... falta eficacia. Quizá sea jerarquía. Clase. O, simplemente, contundencia; la que tuvo Wanderers, al fin de cuentas.

Pruebas al canto, hasta que entró Vigneri en el transcurso del complemento, todas las situaciones de gol que dispuso Peñarol, salvó un cabezazo de "Petete" Correa que se estrelló en el travesaño a los 5´del segundo tiempo, fueron protagonizadas por defensas: dos de Mozzo -una la tapó Martínez y la otra se fue afuera- y otras tantas de Méndez, ganando de cabeza en el área bohemia.

Así, pues, es difícil ganar. Por más "h...." que se meta. Por más que se vea cuál es la idea del técnico. Y que, inclusive, por eso de que la pelota circula, y no vaya a los pies de los rivales con frecuencia, haya funcionamiento.

Además, es cierto; en los 45´iniciales fue ostensible el protagonismo aurinegro, especialmente a través de una especie de circuito que esporádicamente lograron armar Pérez, Galán y Pezzolano por la izquierda; pero como no llegó el gol, porque de tres cuartos de cancha hacia adelante -con excepción de alguna maniobra individual del propio Pezzolano- fue todo tibieza y, en cambio, apareció el tanto de Wanderers, la segunda parte fue más a cara o cruz. Por ambas partes. Porque los bohemios trataron de aguantar el 1 a 0, pero cuando pudieron, contrgolpearon en serio.

Entonces, al final, terminaron errando goles los dos. Por partes iguales. Y aunque Vigneri le dio otra fuerza al ataque de Peñarol, quedó más para definir por el medio que para abrir brechas por la punta derecha.

Ganó Wanderers, pues. Con justicia. Porque tuvo más "punch". Eso quedó claro. Ahora, lo de Peñarol, es casi un misterio. Y, más que eso: a esta altura, todo un problema. Al fin de cuentas, no hay nada peor que no poder hacer un diagnóstico certero, para intentar la cura del enfermo; que así está Peñarol en este momento.

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