JORGE DA SILVEIRA
Mi Opinión
Pocas veces como el martes en Maracaibo estuvo tan cerca Uruguay de vencer a Brasil y clasificar a la final de la Copa América.
Más allá de aspectos futbolísticos, el equipo celeste remontó tres veces situaciones adversas ante su encumbrado rival, lo que sólo Uruguay puede hacer en el mundo hoy. Se perdía 1 a 0 y empató Forlán. Cuando menos lo merecía Brasil se puso en ventaja de nuevo en jugada de pelota quieta que aprovechó errores varios de la defensa. Volvió a igualar en el segundo tiempo por Abreu cuando dominaba el trámite, pero no llegó a vencer en los noventa minutos. En los penales también estuvo debajo de entrada y revirtió la situación hasta disponer de la clasificación si Pablo García convertía. Por tres o cuatro centímetros no se dio el tanto pues el remate dio en el caño, y todo terminó con un penal atajado al margen del reglamento, pues Doni estaba muy adelantado.
Lo más importante es que el equipo dejó el alma en la cancha y que nadie falló en la causa. No hubo excepciones.
Una frase final para los penales, en los que tanto perdimos últimamente. No son una lotería como se dice. El problema es que no se practican como se debe, hay insuficiencias técnicas y falta de confianza para asumir la responsabilidad.