EDWARD PIÑÓN
Otra vez con gol del "Chori" Castro. Una vez más jugando con raza de equipo grande. Nuevamente adentro del principal torneo continental y cerrando una temporada con un trofeo entre sus manos.
Fiel a la historia que comenzó a escribir en el nuevo milenio y pese a los vaivenes que tuvo a lo largo de toda la competencia local, Nacional no se quedó con las manos vacías. La copa de la Liguilla, como quieren y cantan sus hinchas, ya está en las vitrinas de su sede y fue lograda en base al esfuerzo individual de los hombres que lograron reponerse a las piedras que se presentaron en el camino.
El remate del equipo de Daniel Carreño debe ser reconocido, especialmente porque supo tumbar a varios de los conjuntos que entre el Apertura y Clausura se habían mostrado superiores.
Anoche, el planteo táctico fue decisivo. Nacional se comió a Defensor Sporting en el mediocampo y lo hizo perder la brújula. Caballero desbordó cuantas veces quiso por la franja derecha, Castro abrió brechas por todos lados y de no haber fallado en la definición de las jugadas creadas, el resultado debió ser más abultado.
Al violeta sólo le respondió la tremenda seguridad de Lamas en el fondo y recién pudo mostrar sus cualidades cuando Navarro y Pereira aparecieron en escena en la segunda mitad. Hasta ese momento, su accionar había sido anodino: sin potencia y sin creatividad.
Salvo una acción de Paulo Pezzolano, las manos de Muslera sólo entraron en acción para poner la pelota en el área chica y darle otra vez juego al partido.
Del otro lado, en cambio, al bolso le faltó el puntillazo final. Una moña de más del "Malaka" Martínez o un pasito menos del "Chori" Castro pudo haber sentenciado la historia antes.
El cambio de lado en la cancha no modificó mucho, porque por más que Lamas trató de empujar, siempre chocó contra la inoperancia de sus volantes.
El "Polilla" Da Silva reaccionó y mandó a la cancha a Navarro, Pereira y Peinado. Ahí hubo otro elenco violeta. Por lo menos demandaron más atención del fondo tricolor e hicieron trabajar a Muslera. Empero, lo más peligroso siguió estando cuando los tricolores apuntaron hacia Nanni.
Castro en dos oportunidades y "Malaka" en otra tuvieron la gran ocasión como para decirle a Larrionda que pitara antes de tiempo porque el final estaba cantado.
Sin embargo, hubo que esperar y hasta observar como Peinado fauleaba a Muslera para que la pelota entrara en el arco tricolor. Larrionda no se comió la falta y la gentileza que había tenido Peñarol 24 horas antes, al empatarle a Wanderers, fue debidamente aprovechada.
Fue 1-0. Otra vez con gol del "Chori", quien recuperó la aceleración en sus piernas. Fue victoria y copa. Fue venganza contra el violeta y clasificación a la Copa Libertadores, un torneo que Nacional parece querer jugar eternamente.
Es así, tiene raza para ello.