Le faltó el clinck caja

Peñarol fue mucho más que Miramar Misiones, pero no convirtió

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EDWARD PIÑÓN

Jugó mejor, generó no menos de seis claras oportunidades para convertir. Ejerció una intensa presión sobre el área adversaria. Revoleó el poncho cuando se le iban los minutos. Pero no ganó.

Es así. Sencillo y contundente: Peñarol no sumó tres puntos. Y eso, aunque haya sucedido inmerecidamente, es el saldo que más le duele al equipo aurinegro de su encuentro con Miramar Misiones en el Centenario, porque por culpa de ese empate se le escapó la punta del campeonato.

Esta vez se cayó de ese sitial, quizás pueda considerarse que demasiado rápido, por la ineficacia que tuvo Peñarol para liquidar a un elenco cebrita desconocido, inoperante con la pelota, con escasa profundidad en ataque y, especialmente, jugado a una táctica de achique que pudo ser letal. Es que si bien alguna vez le salió bien, en tres ocasiones dieron el paso tarde y su golero quedó en la silla eléctrica.

Pero no hubo ajusticiamiento. Y si eso no ocurrió fue porque el brasileño Mendes no facturó como debía las oportunidades que tuvo a su favor. Tres mano a mano, de cara al gol contra Frascarelli y en lugar de hacerle gastar dólares al contador José Pedro Damiani, lo único que hizo fue convertir en figura al arquero de los monitos.

Esa es la realidad. Nada que reprocharle en el resto a los muchachos de Gregorio Pérez. Desbordaron por derecha y por izquierda. Generaron espacios para las incursiones de Capria, Ortiz, Vigneri, Mendes, Egidio y Mozzo. Metieron fuerza en los últimos metros y hasta encerraron al visitante contra su área por no menos de 20 minutos.

Además, cuando el reloj los acuchilló con la certeza del carnicero, se fueron con todo en busca de la victoria, respondiendo a la suplica que caía de la Amsterdam y a la historia que le exige ganar a como dé lugar.

Fue en ese período, precisamente, cuando Miramar pudo salir al contragolpe y hasta mostrar un poquito de sus cualidades. Entonces, Castillo tuvo que poner el pecho para evitar que la búsqueda del triunfo a la heroica terminara en catástrofe. Lo que, por cierto, hubiese sido más injusto aún.

De la misma forma que no respondió al trámite del partido la forma en la que se movió el marcador. Aunque el gol de Yantorno fue el gran premio a una hermosa jugada colectiva, cayó por arte de magia en la cancha. A lo mejor respondiendo al viejo axioma que goles errados son goles en contra.

Las cifras

40 minutos estuvo el capitán de Peñarol, Paolo Montero en la cancha. Esta vez, su salida no se sintió tanto

7 puntos sumó, de nueve, Miramar Misiones de sus partidos contra Danubio, Nacional Peñarol

Las estrellas

Arévalo Ríos

Una vez más fue el alma de Peñarol. Impulsó al equipo aurinegro sobre el área cebrita.

Frascarelli

Una muralla humana. Ganó en los mano a mano y se quedó con otros intentos.

Capria

Generó el mejor fútbol de Peñarol, pero falló en forma poco creíble cuando tuvo el gol.

Frascarelli jugó con un imán en los guantes y Mendes facturó poco

PEÑAROL

Castillo. En los minutos finales del partido, con tres estupendas intervenciones evitó el segundo gol de Miramar Misiones.

Lemes. Trepó con mucha fuerza y velocidad por el carril derecho. Ensanchó la cancha y generó mucho peligro. Marcando con altibajos.

Nunes. Correcta labor en el cierre de los espacios y también muy certero para frenar los ataques cebritas. Esta vez ni siquiera mermó su labor sin Paolo en la cancha.

Montero. Cuando se tiró a barrer para frenar a los rivales se llevó la pelota. Se fue lesionado.

D. Rodríguez. El que tuvo más problemas para cerrar espacios, pero aportó bastante en ataque.

Pouso. Estaba jugando bien en la mitad del terreno y Gregorio lo mandó al fondo cuando salió Paolo, no desentonó.

Arévalo Ríos. El alma del equipo. Por tesón, entusiasmo y, sobre todo, por la enorme capacidad para presionar y filtrarse entre los adversarios. Un león.

Mozzo. Es más entreverado de la mitad de la cancha, pero uno de los que más empujó sobre el final.

Capria. De su zurda nacieron muchas de las buenas jugadas de ataque que elaboró el equipo aurinegro. Se perdió un gol increíble.

Mendes. Desperdició tres oportunidades muy claras, pero terminó convirtiendo.

Vigneri. Desbordó poco en la primera mitad y mejoró luego.

Ortiz. Complicó por las dos bandas del ataque.

S. Pérez. Aportó habilidad.

MIRAMAR MISIONES

Frascarelli. Tuvo un imán en los guantes, porque atrapó la pelota en los mano a mano contra Mendes y Ortiz y hasta cuando había entrevero en el área. Fue un fenómeno.

Tetes. Metió un montón y recién lo complicaron mucho en los instantes finales.

Mieres. Otro que batalló con hidalguía cuando Peñarol lanzó el malón en busca del triunfo.

Rivero. Bien, expeditivo. Firme. Quizás algo desprolijo. Remató bien dos tiros libres.

Silva. Tuvo mucha tarea y las pasó bastante feas.

Yantorno. Mucho ida y vuelta. Además, hizo el gol.

Lucas. Se movió con intensidad, pero le ganaron las espaldas muchas veces.

Schenone. Gran despliegue, pero sin la adecuada certeza para dominar la pelota.

Capurro. El más peligroso. Con quiebres de cintura y pisadas inquietó bastante. Gran pase para el gol de su equipo.

A. Rodríguez. No le llegó mucho juego, pero igual peleó en el área y tuvo su oportunidad. Castillo voló y le sacó el gol.

López. No fue muy incisivo, pero estuvo atento y fue generoso con su equipo.

Martuccelo. No pudo darle más dominio de pelota a su equipo y tampoco mejor contención.

Speranza. Inteligente, pícaro. Aprovechó los espacios y estuvo cerca de anotar.

Pereira. Jugó pocos minutos y no pudo aportar su habitual fuerza.

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