JOSGALLO
Si fuera una pelea por el título, Danubio hubiese ganado por puntos, tras el empate 1 a 1 en los 90`.
Porque hizo más, porque jugó mejor, porque buscó derribar de muchas maneras a su rival y porque, era el campeón reinante, el que estrenaba el título en su casa.
Aún así, su contrincante no se hubiese ido abucheado por el público. Mostró ideas, buena técnica de ataque y experiencia para, cuando pudo, manejar los tiempos del partido con la complicidad del árbitro Ubríaco.
Sin embargo, esta no era una pelea por ningún título. Es cierto que Danubio estrenaba el que ganó en el Apertura en su cada vez más coqueto estadio, pero fue apenas en la primera fecha y ante un rival de otra categoría.
Eso se notó en la cancha, donde hubo diferencia de potencia, de cantidad de golpes, de dinámica, pero no de eficacia y es ella la que define cualquier pelea o partido.
Tacuarembó era el peso mediano y lo sabía. Tal vez por eso Carlos Manta planteó el partido con astucia y lejos de su arco, consciente de que en el momento en que Danubio lo pusiera entre las cuerdas iba a ser difícil escapar.
Así, los primeros 10` fueron enteramente de su equipo, que sorprendió al campeón y lo llevó a las cuerdas, aunque no parecía tener en sus puños la potencia para lastimarlo. Los dos primeros golpes, de Vázquez y Bruschi, fueron tibios y no inquietaron a Conde.
El campeón se sintió intocable y lo dejó venir, pero lo sorprendieron. Nicolay lanzó el tercer puñetazo desde 35` y lo clavó en pleno mentón (en el ángulo) del gigante.
Ese 1-0 puso la rodilla de Danubio en el piso, pero no lo noqueó. La pelea recién empezaba y la sorpresa no hizo más que despertarlo.
Allí sí se notó la diferencia en favor de los de Matosas. Fue una, dos, tres veces. De la mano de Gargano lo metió contra las cuerdas y empezó a pegarle por todos lados, aunque no lograba una chance clara y cuando lo tenía (mano a mano de Martiñones y Grosmuller), los fallaba.
Fueron 25` de dominio absoluto. Recién a los 36` el visitante pudo respirar, salir algo del fondo y enfriar un poco la golpiza esperando la campana del entretiempo.
Irónicamente ese respiro lo relajó y a los 42` Lima pudo pasar la barrera en un tiro libre (dos anteriores no lo habían hecho) y su centro encontró la cabeza morena de Ricard y un error de Suárez para poner el empate.
Ese golpe sí aturdió al mediano. Maduraba el knock-out, que fue salvado por la campana.
El segundo y último round fue distinto. Danubio sintió el esfuerzo. Pegó una a los 46`, con un cabezazo de Rodríguez que manoteó Suárez y pegó en el palo, y tanteó a los 48`, pero González y Martiñones no pudieron liquidar.
Ahí el mediano encontró su juego. El cansancio de Danubio lo dejó salir de las cuerdas y los últimos 35` fueron golpe por golpe (se lo perdió Bruschi, luego lo tuvo Ricard y hubo chances para Torres, Díaz dos veces, Malrrechaufe y Grosmuller), pero ya no había más energía, ni claridad para dar el golpe final, por más adrenalina pura que paseara por la cancha al servicio del placer de los neutrales y el sufrimiento de los hinchas.
Fue empate. Premio a la prolijidad y el aguante del "Tacua" y castigo para la ineficacia de Danubio que, aunque hizo notar la diferencia de categoría, no pudo meter la mano de la definición.
Dos visiones del mismo empate a uno
Ambos técnicos destacaron el dominio de Danubio, pero tuvieron lecturas diferentes.
"Fue un partido duro, como esperábamos. Fuimos superiores en el primer tiempo y no lo aprovechamos. Después nos faltó volumen de juego. La eliminación nos pegó, pero estamos acostumbrado a los golpes y se va a levantar", dijo Gustavo Matosas, DT danubiano.
Su colega Carlos Manta se fue conforme: "mostramos algo de lo que queremos, pero nos vamos conforme. Empatamos de visitantes con el campeón, que tiene tres veces más presupuesto sólo en inferiores que Tacuarembó en todo el club.
hora del riego
Faltaban 5` y la adrenalina estaba al máximo, pero se prendieron los regadores y "bañaron" literalmente a todo el banco de suplentes visitante, incluido el elegante Manta.
Nicolay:Buen manejo cuando el "Tacua" la tuvo y un golazo para enmarcar
Gargano: Clave por despliegue en el sitio que puso Danubio sobre el arco rival