CARLOS MONTAÑO
Richard Mascarañas, del Club Ciclista Alas Rojas de Santa Lucía, ganó la segunda etapa de la 36ª edición de Rutas de América.
El tacuaremboense, además de llegar primero a la meta, logró ubicarse en el primer puesto de la clasificación general y hoy largará rumbo a Melo con la malla blanca.
La carrera se dirimió en el circuito final de 11 kilómetros que transcurrió en plena ciudad de Treinta y Tres. Los competidores no encontraron grandes obstáculos en la ruta. Dosificaron y reservaron buena parte de sus energías para el pasaje culminante.
En el tramo decisivo, Mascarañas estableció la diferencia aplicando un ritmo infernal. Al ingresar a la capital del departamento olimareño el tacuaremboense dejó plantado al pelotón y se escapó como una tromba.
Voló en los kilómetros culminantes. Exhibió aguante, garra y corazón. Miró muy poco hacia atrás. Estaba muy decidido y sereno (se le notaba) pese a que lo intentaban alcanzar pedalistas de la talla del argentino Edgardo Simom.
Los músculos del representante del Alas Rojas estaban a "full" y a tres kilómetros del epílogo de la etapa su victoria era un hecho prácticamente consumado. Sólo podía evitarlo un infortunio.
Él prosiguió con andar seguro y capeó el temporal con suma categoría. Ni la calidad de sus perseguidores ni el calor abrasador pusieron quitarle vigor.
Ese circuito final fue como una carrera aparte. El pelotón echó el resto y hubo corredores que demostraron su buen nivel.
Gonzalo Tagliabue puso de manifiesto su determinación. Dejó en claro que el triunfo que obtuvo en la primera etapa no fue por obra de la `casualidad` sino de la `causalidad`: de la buena actuación que le cupo a él y a su equipo Cruz Del Sur. Esto no quiere decir que Tagliabue sea candidato. Es muy joven. Le falta experiencia, pero le sobran condiciones.
Otra de las notas destacadas fue la confirmación de que Edgardo Simom es un muy buen rutero. Probablemente se convierta en un gran escollo para sus rivales. El argentino corre en solitario, no tiene responsabilidad de trabajar para un equipo y eso le da un plus.
Si en las últimas etapas continúa situado en las posiciones de privilegio puede transformarse en un problema insoluble para aquellos que pretenden conseguir el cetro máximo, en virtud de que Simom, campeón Panamericano, es un excelente contrarrelojero y el sábado puede liquidar la carrera.
Es la conclusión más importante que se puede sacar de una etapa que no deparó sorpresas. Sólo hubo fugas de poca duración en el comienzo, frustradas por una decidida persecución del pelotón.