CARLOS MONTAÑO
-Por la forma en que lo obtuvo fue un triunfo para el recuerdo.
-Sí, fue una situación muy particular. Cuando se vino el viento cruzado pude quedar adelante. Después agarré el viento a favor. Fue imposible que se cortara alguien porque estábamos rodando a 50 kph. Éramos conscientes de que todos guardaban energías para el circuito final. Conocíamos lo que teníamos por delante. Al ingresar a Treinta y Tres hubo que soportar un viento cruzado. Faltando una vuelta aún me quedaba fuerza y la pude aprovechar.
-Se empleó una velocidad desusada.
-El viento a favor nos permitió ir muy rápido al comienzo y después entramos a especular con lo que podía suceder en el circuito final.
-¿Cuándo sintió que ganaba la carrera?
-En la última vuelta, restando aproximadamente un kilómetro y medio, el viento estaba totalmente de frente. Sabía que si seguía corriendo a 40 kph los demás no íban a aguantar porque les llevaba una ventajita. No podían perseguirme muy rápido porque el viento era demasiado fuerte.
-¿Cuáles fueron los rivales más duros en el desenlace?
-Y… Edgardo Simóm es un hombre a tener en cuenta. Muchos están pendientes de él.