Uruguay logró el trofeo del segundo puesto, entre 10 equipos de alto nivel, en la XVI edición del Cruce de los Andes, carrera atlética de aproximadamente 507 km. dividida en 12 postas.
La ardua prueba, que se corrió entre las ciudades de La Serena (Chile) y San Juan (Argentina), culminó el pasado 4 de febrero. En el tramo más alto de la ruta los atletas realizaron un homenaje a quienes en 1972 sufrieron el accidente aéreo en la cordillera.
La carrera es considerada una de las pruebas atléticas más difíciles del continente ya que los deportistas deben realizar los 42.195 mts. correspondientes a cada una de las 12 postas mientras ascienden los 4.753 mts. de la cordillera andina, altura similar a casi 36 veces la del cerro de Montevideo.
El equipo uruguayo demoró 53 horas 15 minutos en recorrer los más de 506 km, distancia equivalente a la que existe entre Montevideo y Rivera, con el valor agregado de estar subiendo la ondulante cordillera y combatiendo los efectos adversos del clima.
El recorrido atravesó delgadas rutas sinuosas y paisajes tan variantes en su vegetación (desde lo árido hasta tramos bordeados por nieve) como en su temperatura (desde superiores a 30 grados hasta bajo cero en la noche, especialmente en la cordillera).
En el primer puesto se ubicó la agrupación sanjuanina "Viento Zonda", de vasta experiencia en esta competencia y cuyo principal atleta, Iván Ávila, logró un tiempo de 3.50` en la etapa más elevada cuando procuraba un nuevo récord. A modo de comparación, en este tramo de altura máxima, el representante del equipo brasileño demoró casi siete horas y fue descalificado.
En la premiación final, detrás del equipo uruguayo, terminaron ocho agrupaciones de experimentados maratonistas que representaron a Argentina, Chile y Brasil.
La competencia tuvo un desenlace propicio para los orientales en la última posta cuando el equipo chileno "Coquimbo", oriundo de la IV región y ganador de varias etapas en la altura, quedó fuera de la competencia por la ausencia del corredor previsto para la etapa.
Similar suerte había corrido anteriormente el equipo argentino "Taranto" dado que en la tercera etapa (nocturna) su representante, Germán Bracht, fue hallado en el piso en plena ruta sufriendo un avanzado estado de hipotermia y desorientación. Horas después declaró: "A partir del km) 26 ó 27 ya me vino todo junto: un dolor de cabeza insoportable, la espalda toda agarrotada, las piernas también y sentía un frío desmedido... ya no podía correr de lo mal que me sentía... así que sólo apelaba a tratar de llegar aunque sea caminando. De ahí en adelante fue un martirio. Llegué a tirarme sobre el asfalto un rato (porque lo sentía caliente) para darme un poco de calor. A todo esto ya también se había agregado que no podía respirar bien (eran respiraciones muy cortas, sentía que el aire no entraba) y tenía mucha tos (que me generaba mucho dolor en la zona baja de los pulmones). En algún momento también me descubrí caminando en sentido contrario".
Este testimonio muestra algunas de las condiciones que superaron los valientes uruguayos.