"Se nota la hombría, rebeldía y las ganas"

Ferrín espera que el comité de disciplina sea "duro como alguna vez fue con Uruguay"

ASUNCIÓN | JOSÉ GALLO

Nace de las entrañas del estadio y retumba. Ya no hay hinchas y sólo se escucha el "Soy celeste" de los pibes de esta Sub 20.

Únicos punteros del hexagonal final, reunidos aún en el campo, comenzaron con este grito que todo lo tapa, el cansancio notorio en todos (el más Arismendi) y la alegría que inunda el vestuario del estadio Feliciano Cáceres.

"Gracias a Dios se dio el gol, pero lo importante es que sirve para que el equipo sume y el Mundial esté cada vez más cerca. Estoy muy contento por el gol, pero también porque sigan anotando los compañeros, como Edi, que está a punto de ser goleador".

Las palabras son de Elías Ricardo Figueroa, cansado, pero lleno de gol, su sangre dentro del campo.

"Nos costó bastante porque Colombia nos planteó un partido muy diferente al de la primera fase. Además se nota el cansancio que tenemos después de esta seguidilla de partidos que nos está matando, pero este equipo tiene hambre para seguir buscando los partidos", prosiguió. Sin embargo, la vida del goleador es el gol, y Figueroa se siente "contento" por el suyo. "Sin duda lo estaba esperando. Había tenido chances, pero no habían entrado. Son rachas, a veces al delantero el arco se le hace chico, pero hoy se abrió y fue importante", explicó.

"Fue un desgaste grande, pero ganamos y eso cura todo", comentó Marcel Roman. El tema del físico fue recurrente, en especial para los hombres del mediocampo, que sintieron el trabajo y Roman fue uno de ellos: "no tuve un partido tan bueno con la pelota, aunque el partido a veces me llevó a manejarla a mí. Ahí lo que queda es la marca, dejar todo para que el equipo pueda ganar".

Luego de atender a los medios colombianos, Gustavo Ferrín se tomó un respiro y descargó cierto orgullo por el planteo que le propuso su colega Lara.

"Nos ganamos el respeto de Colombia. Hicimos cambiar su condición futbolística, que apostaba a un fútbol más lírico, dependiente de las individualidades que tenía en ofensiva, por un equipo muy estático en zona de volantes y más marcador. Habíamos hablado con los muchachos que eso podía pasar, porque si yo estuviera del otro lado con Uruguay no sería tan ofensivo como la primera vez. El técnico de ellos decidió eso y, sumado al cansancio que a esta altura se nota mucho, nos complicó", comentó el entrenador celeste, quien recalcó: "por suerte también se nota la hombría, la rebeldía y las ganas del equipo de trabajar en forma solidaria".

El vestuario hablaba de la victoria, del cansancio, cantaba, pero miraba de reojo lo que pueda pasar mañana con Brasil, tras el bochorno luego del partido con Chile.

Ferrín tiene una opinión muy clara sobre lo que pasó: "eso certifica lo que vengo diciendo, que Uruguay es el equipo con mejor comportamiento dentro del campo y se lo dije a Pezzota (el árbitro argentino) cuando terminó el partido. He visto equipos golpear permanentemente, cortando con faltas tácticas y bruscas, pero se amonesta poco a ese tipo de recurso futbolístico. Para cerrar está el bochorno tras Chile-Brasil, que imagino todos habrán visto lo que sucedió y se tomarán las medidas que correspondan. Espero que el Comité de Disciplina sea tan duro en esta situación como lo fue otras veces con Uruguay".

Nace de las entrañas del estadio y retumba. Ya no hay hinchas y sólo se escucha el "Soy celeste" de los pibes de esta Sub 20. Lo tienen merecido. Es como dijo Ferrín: se les nota la hombría, la rebeldía y las ganas.

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