DIEGO FISCHER
Papá, están espiando al vecino", dijo mi hija. "Valentina estás viendo muchas series policiales últimamente", respondí. "No, papá, ayer y hoy estuvieron sacando fotos en el jardín de enfrente. Tienen unas cámaras impresionantes y pasan rato dando vueltas y sino vení y mirá". Cuando me asomé, una persona peleaba con el cerco de ligustros del vecino y un fotógrafo, cual soldado en la selva, disparaba con su máquina a todos los frentes. El vecino tiene una casa grande con parque y piscina. Es la casa más linda de la zona pero a él casi no se lo ve por el barrio. Viene poco, y cuando lo hace no anda de tertulia por la cuadra. En el barrio nunca habíamos visto que sacaran fotos al chalé con teleobjetivo. ¿Serán de la Dirección de Catastro o una avanzada de la Impositiva?, pensé. No puede ser, me dije. Los aforos nuevos son para Montevideo y Canelones, y la reforma tributaria empieza a regir en julio. Aunque a la hora de recaudar más, nada puede sorprender. Tan intrigado como yo estaba Gustavo, otro de los vecinos. ¿No tendremos que llamar a la Policía?, me preguntó. Gustavo es muy desconfiado. Le sobran razones. En 2006 le desvalijaron la casa tres veces: dos la de Punta del Este y una la de Montevideo. Horas más tarde la incógnita fue develada: "Allí está parando Cristian Castro, el cantante mexicano", informó John Pérez, el jardinero, echando luz sobre el misterio. "Sí, el hijo de Verónica Castro, la de los teleteatros. Canta el viernes en el Conrad y se hospeda en casa de su suegro. Los paparazzi lo tienen loco", agregó. La calma volvió al barrio.