ROBERTO VILLAGRÁN
El excepcional fin de semana que seguramente quedará en la retina de todos los que amamos la causa turfística, tuvo en el listado Eugenio Lagarmilla un final espléndido.
El citado clásico pactado sobre 1.400 metros que se disputó en régimen de handicap contó con 14 inscriptas en primera instancia. Finalmente y debido a las deserciones de Palina y Betty La Fea, las participantes se redujeron a 12.
La sugerente cartilla de Sonata Negra, ganadora de la triple corona pedrense y poseedora de tabuladas de primer nivel en Maroñas, dio pie a los medios especializados para otorgarle a la descendiente de Beethoven el favoritismo de la prueba. No fue la de sus mejores tardes y la carrera ganó en paridad.
DESARROLLO. Apertura de cajones: Bella Cristal que salta limpita pero inmediatamente abandona la posición de vanguardia para ubicarse en mitad del lote. Apenas formalizada la carrera Black Plicck asume el comando del lote asediada por Calada Fitz, Black Toss y Muraya Chan. Pocas variantes tiene la competencia y al hollar la recta final, da por cumplida su misión el crédito de Florida. En fracción de segundos Carlos Méndez intenta poner tierra salvadora con Muraya Chan. Su idea parece cristalizar pero fue todo transitorio, ya que faltando 150 metros para el disco aparece por el lado exterior de la pista Mi Porota, que exprimida a fondo por Damián Bonacci alcanza la línea de la puntera, para someterla en los umbrales del disco. Méritos equivalentes para las dos yeguas, pero el dinero fue para las arcas del Stud Diego.
PODIO. Alegría sin desbordes de propietarios y allegados, y declaraciones de Walter Báez realzando lo hecho por su yegua, en referencia a su precaria salud: "estaba con un pie en el camión y su retiro de pistas era un hecho, pero por suerte decidimos intentar una vez más".