¡Justo por el "Mago" y por una cabeza!

JORGE SAVIA

Tanto se habló de si se jugaba o no en "la tierra de Gardel", que al final -y casi agónicamente, sobre el disco- el triunfo de Peñarol fue ¡con un corner del "Mago" y por una cabeza!

Más allá de cualquier alusión de corte tanguero, ese cierre de partido ajustado, emotivo, de resultado incierto, quedó reflejado asimismo en lo que resultó el encuentro, tanto en los abrazos apretados y eufóricos que surgieron entre grupos de jugadores aurinegros y también en los no pocos que hubo entre algunos futbolistas del equipo de Gregorio Pérez con varios tacuaremboenses.

Esto último, tuvo bastante de homenaje, si se quiere. Porque si pudo no haber sido digno el ceder la localía afuera de la cancha, en cambio fue dignísimamente limpia la obstinada oposición presentada por los rojos del Norte adentro.

Ese atributo, más la forma cómo regó de sudor y llenó el campo de juego -salvo el área aurinegra- el cuadro de Manta con un vertiginoso y aplicado ida y vuelta, y el ritmo y el ímpetu de Peñarol, que fue quemando todas las naves, al extremo de arriesgarse a quedar con un solo y lento enganche -después de haber jugado con Bajter y Acosta en el primer tiempo y con Capria y el "Beto" en el complemento- con tal de jugar con tres delanteros, hicieron que el partido fuese tremendo.

A diferencia del clásico, Peñarol ayer no ganó siempre las "segundas pelotas". Y menos aún por arriba en el área de enfrente. De ahí, entonces, el suspenso. Hasta que el "Mago" ejecutó un corner y Apellaniz y Peñarol ganaron por una cabeza.

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