Siempre dice lo que piensa. El internacional uruguayo Pablo García pone a cada uno en su sitio: su paso por el Real Madrid de los ´galácticos´, la incomprensión del actual técnico Fabio Capello, la cesión al Celta de Vigo, los recuerdos de Osasuna y su sueño de ser campeó del mundo con Uruguay. Como en la cancha, el centrocampista no le escapa al bulto, tranca fuerte y sale bien parado.
-¿Qué tal se ha adaptado a Vigo?
-Muy bien. Me gusta el club, el grupo, la ciudad, la gente y me están tratando de maravilla. Además, la adaptación ha sido más fácil al haber tantos sudamericanos en la plantilla. Sólo me falta jugar y que salga un buen año.
-¿Hay plantilla para afrontar las tres competiciones?
-Sí, hay jugadores muy importantes, con calidad y que darán el máximo. No hay que desesperarse ni tirar nada, debemos luchar por todas las competiciones.
-¿Firmaba quedar entre los seis primeros?
-Ahora mismo. Nuestro grupo de jugadores es excelente y sólo nos falta conjunción y que juguemos como equipo. Todavía debemos mejorar.
-¿Imposible acceder a los cuatro primeros?
-La competición está muy pareja y nadie te regala nada. Pero habría que estar a muy buen nivel para ocupar puestos de Champions.
-Recordemos que usted está cedido al Celta.
-Así es, hasta el 30 de junio. Con el Real Madrid tengo contrato por dos temporadas más.
-¿Eso es lo que quiere, regresar al Madrid?
-El sueño de todo jugador es triunfar en un equipo grande, pero como siga el mismo entrenador es difícil que vuelva. ¡Si no me quiso cuando llegó, cómo me va querer el año siguiente! He venido a Vigo para hacer una buena temporada y después veremos lo que pasa. Pero de seguir Capello es imposible que vuelva al Bernabeu.
-¿Cree que Capello seguirá el año que viene?
-Tiene contrato, pero en esto del fútbol nunca se sabe lo que puede ocurrir dentro de un mes. Lo mejor para mí es estar tranquilo y jugar a muerte, como siempre hago. La vida da muchas vueltas.
-¡Fíjese en Helguera!
-Alucinante. No contaba con él, le quitó el dorsal y ahora es titular indiscutible y el salvador del equipo. Después de llevar tantos años en la entidad fue una falta de respeto quitarle el número. Lo pasó muy mal, pero con trabajo y constancia todo se puede superar.
-¿Lo de Helguera es una frivolidad de Capello?
-Ni antes era tan malo ni ahora es tan bueno. Pero el fútbol está montado así y los jugadores somos los únicos que sufrimos estas decisiones.
-¿Cree que tenía un sitio en este Madrid?
-Siempre he confiado en mis posibilidades. El año pasado fue malo para todos, no sólo para dos o tres. A veces la culpa no es pareja y sólo se la cargan unos pocos, no todos.
-¿Qué tienen Emerson o Diarra que no posea usted?
-Pues no lo sé. Además de lucha y entrega dicen que toco bien la pelota, pero no me gusta compararme con nadie. Reconozco que la temporada pasada no rendí todo lo que pude haber rendido.
-¿O no le dejaron rendir?
-Hubo un poco de todo, pero ya no hay marcha atrás. Pasó y me ha servido de experiencia.
-¿Qué le parece este Real Madrid?
-He visto alguno de sus partidos y... es como todos los equipos de Capello, muy italiano: defiende bien y espera su oportunidad, nada más.
-¿Le aburre este Madrid?
-Hoy en día en el fútbol lo importante son los resultados. Y a eso juega Capello, a no perder. Siempre ha hecho lo mismo en todos los equipos que ha estado. No engaña a nadie y gana títulos. Y eso es lo que quieren los equipos importantes.
-¿Es feliz ahora mismo?
-Sí, pero tengo la espinita de no haber podido jugar en el Madrid. Después de lo que me costó llegar... Todos me trataron muy bien: los compañeros, aficionados, la gente, pero...
-¿Pero qué?
-Como en Pamplona, los tres años que estuve, no me trató nadie. Allí todo fue espectacular, pero quise progresar, fui a un equipo grande y me tocó vivir un año malo.
-En Osasuna era el líder del equipo.
-Es que en el Madrid, en un equipo con tantos y tantos nombres, es difícil asumir la responsabilidad.
-¿Llegó al Madrid en el año equivocado?
-Seguramente, porque ahora sí que le dan importancia al equipo, no a los galácticos. Pero no hay vuelta atrás y debo seguir luchando en Vigo.
-¿Entendió que el Madrid no le dejara jugar en el Bernabeu?
-No lo comprendo. ¡Encima de que no te quieren, no te dejan jugar! Pero así están los contratos y hay que aceptarlo. Me hubiera encantado jugar, pero no tengo tanto dinero como para pagar la penalización de 200.000 euros.
-¿Todavía sueña con triunfar en el Madrid?
-Me motivo con ver bien a mis dos hijos y a toda mi familia. Lo que sueño cada noche es que voy al Mundial con Uruguay y salgo campeón.