ROCHA - EDUARDO GONZÁLEZ
Danubio, cada vez más líder, derrotó de atrás a Rocha 2 a 1 y empezó a bailar el vals del campeonato después de sortear a un durísimo rival en 90 minutos intensos y disputados.
Con viento a favor, el equipo de la franja no pareció dispuesto a plantear su juego atildado en el escenario, cuyo césped alto inmediatamente lo pareció sentir. Los pelotazos hacia el habilidoso Salgueiro en una primera instancia fueron absorbidos por la zaga celeste, la que se vio apoyada por un mediocampo que también supo desconectar a la dupla creativa conformada por: Ignacio González y Carlos Grosmuller.
Logrados esos dos objetivos, el Rocha cuidó el balón y mostró un volante como Leonardo Maldonado, sencillamente exhuberante, creando brechas y complicaciones sin que fueran resueltas por parte del brasileño Marcos Tora y Leonardo Abelenda. Mientras tanto, la dupla ofensiva de los hermanos Aldave causan dolores de cabeza hasta que llega un claro penal que se encargó de convertir el capitán, Martín González.
La celeste se aprontaba para la estocada final, contando con viento a favor. Pero, Matosas hizo una jugada maestra: envió al campo de juego, al medio de los zagueros al colombiano, Hamilton Ricard, convirtiéndose en una verdadera pesadilla. Tras gran habilitación al endiablado Salgueiro, lo deja en condiciones de explotar sus habilidades en el área rival, para luego empatar el cotejo. Posteriormente, mientras intentaba arremeter el local, sin demasiadas ideas y a puro corazón, surge el talento de Grosmuller y anota el que sería el gol de la victoria.
Gresca en el túnel a causa de fotógrafo
Una gresca generalizada se armó en la zona de vestuarios al término del partido y el disparador pareció ser un fotógrafo (aparentemente de la página web de Danubio) que estaba en la cancha y que, tras el gol de la victoria de la franja, se lo gritó en la cara al zaguero rochense Matías González.
Todo surgió cuando del vestuario salieron integrantes del personal de seguridad de Danubio a buscar a Hamilton Ricard, que había quedado retrasado en el campo de juego. En el túnel empezaron los manoseos y de no haber mediado una acertada intervención policial, la gresca pudo haber tenido insospechadas derivaciones.
Finalmente, el nerviosismo fue superado, pero nadie terminó de entender el motivo de tal gresca.